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Aceptando trabajos. ¿Todo vale?

Tras nuestros artículos sobre cómo encontrar trabajo y superar las fases de pruebas preliminares y entrevistas, al fin, hemos conseguido llamar la atención de un director de proyecto indie o sección de RRHH pero, ¿qué pasa con el puesto que nos ofrecen? ¿Debemos aceptar cualquier tipo de condiciones laborales cuando estemos empezando?

En este artículo, intentaremos aproximar algunas realidades que puedes encontrar y consejos para actuar al respecto, todas basadas en casos reales:

Ya te pagaremos cuando X

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A veces, el puesto parece perfecto. Nuestra posición también. El organizador del proyecto entiende nuestras habilidades y se adaptan a los requisitos que busca. Sólo hay un “pequeño” problema y es que, en estos momentos, no tiene mucho presupuesto y tendrás que trabajar unos cuantos meses sin remuneración; hasta que consiga obtener algún beneficio o subvención. En el peor de los casos, trabajaremos como externo y a distancia, enviando nuestro trabajo en fechas pactadas sin conocer al resto del equipo o el timeline del juego.

  • A a menos que estés extremadamente interesado y no tengas más opciones, considera rechazar la participación de plano, aunque venga de un profesor o amigo. La mayor parte de estos organizadores (entendemos que no todos, pero una amplia mayoría) son gente que quiere aprovecharse de la inexperiencia de los iniciados en el sector, explotando su potencial para luego utilizar su trabajo en proyectos personales o simplemente labrarse su propia fama como emprendedores.
  • Exige un contrato y consulta a un abogado sobre su legalidad. Si tienes dudas sobre las cláusulas, no dudes en contactar con un profesional y JAMÁS firmes nada sin haber comprendido hasta la última coma. Por supuesto, niégate a iniciar ningún tipo de entrega sin un contrato con todas las condiciones ESCRITAS Y FIRMADAS. El “entre colegas” o “es que hay confianza, así que no hace falta” está prohibido cuando hablamos de trabajo, especialmente porque iniciar un trabajo sin contrato implica trabajar sin la protección del Estado y, por tanto, es ilegal.
  • Exige conocer al equipo, informarte sobre si tienen las mismas condiciones de trabajo que tú y cuál es su opinión del proyecto. En ocasiones, estos “jefes de proyecto” contactan a sus trabajadores de forma que no se conozcan y no puedan comunicarse para descubrir enredos como distintas promesas de objetivos a cada uno o, incluso, que a unos se les está pagando y a otros no -¡o ni se les ha prometido una remuneración!- pese a estar realizando el mismo trabajo.
  • Si tras conocer al equipo tienes la sensación de que algo no encaja o el proyecto te da mala espina, no sigas adelante. Una primera impresión negativa y la incomodidad en el ambiente de trabajo afectará no sólo a tus resultados, sino a tus esperanzas para con el proyecto y la cantidad de paciencia que poseerás para lidiar con los problemas que –como en todos- surgirán tarde o temprano, derivados además en este caso de que el grupo no esté cohesionado ni se tenga un líder de confianza. Una retirada a tiempo es la mejor victoria.
  • Graba y guarda todas las comunicaciones con la persona que te contactó. Decidas seguir adelante con el proyecto o no, al no poder tener ningún contacto bis a bis con tus compañeros ni el “líder” de equipo, éstas serán las únicas pruebas que podrás presentar en caso de problemas legales. Las conversaciones de whatsapp, correos e incluso llamadas se consideran esenciales a la hora de denunciar, por lo que consérvalas a buen recaudo. También recuerda enviar el contrato a tu correo privado además del individuo que te contrató con firma y fecha de ambas partes el mismo día de la firma. De esta manera, podrá presentarse como prueba en un posible juicio.
  • No te juegues tu futuro en este tipo de proyectos. Se han dado casos de directores de proyecto que han buscado perfiles concretos (en especial en diseño y producción) para que den la cara por ellos presentando el proyecto como suyo; bien en prensa o ante colaboradores, por razones tan insulsas como “así el proyecto solo lo hacen mujeres, que vende” o “es que si lo presento yo, no está íntegramente hecho por estudiantes”. Aunque la idea de ser líder de un equipo suene tentadora, JAMÁS aceptes acaparar la autoría de algo que no sea tuyo,aun suponiendo que sea mejor que algo que pudieras hacer tú en términos de calidad. Más allá de sus connotaciones morales, si hay problemas legales la culpa podrá recaer sobre ti, dejándote de mentiroso delante de otros profesionales del sector y lapidando tu vida profesional antes de que empiece siquiera.

Tú trabaja, nosotros te pagamos los gastos de vida mientras tanto.

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También conocido como “trabajar a cambio de comida y techo”, tristemente es otra de las formas de pago hoy en día, aunque no abunda tanto como la anterior. Esta metodología es muy amiga de los contratos verbales en los que el trabajador tiene que trasladarse a otra ciudad y el contratante se compromete a pagarle los gastos de comida y alojamiento durante el período que dure su estancia; haciendo cuentas al final de la misma o entregando ciertas cantidades de remuneración cada x tiempo.

    • Nuevamente, a menos que necesites fervientemente el puesto y no tengas más opciones a la vista, recomendamos que desconfíes de estas ofertas. Si hay algo peor que la incertidumbre de un trabajo en malas condiciones es tener que afrontarlo en terreno desconocido, por no decir que no estamos en la Edad Media ni la Vendimia Francesa. Se trabaja a cambio de dinero y es el trabajador el que elige cómo gestionarlo; no a cambio de tener una vida digna y poder comer.
    • De forma todavía más marcada que en el caso de arriba: Exige contrato por escrito antes de viajar y guarda toda comunicación con el contratante. Confirma cada una de las cláusulas con un abogado en caso de duda e investiga el alojamiento y las opiniones de otros trabajadores que vayan a acompañarte.
    • Mantén en contacto con tu patrón, un teléfono de emergencia e información sobre la zona si te quedas solo. Ten ahorros de reserva por si tienes que volver inesperadamente. Nunca se sabe lo que puede pasar en estos casos y, aunque no tiene por qué haber ningún problema, estar preparado por si ello ocurre puede suponer la diferencia entre un enorme disgusto o la anécdota de una mala experiencia.
    • Pide un adelanto si tu situación económica es delicada. De nuevo, que figure en el contrato por escrito y que te permita margen de acción ante emergencias inesperadas.
    • Guarda todos y cada uno de los tickets de gastos que hayas realizado durante el período de contratación. Tanto para justificar la cuantía final como para reclamar, estos recibos junto al contrato serán lo único que podrán protegerte si tienes que denunciar ¡o si te denuncian a ti! Se han dado casos de patrones que acusan a los trabajadores de “gastar” demasiado sólo para saber si pueden rascar algo de la cantidad final a pagar, metiendo miedo al trabajador y, normalmente, haciendo que éste al final acabe pagando manutención o alojamiento de su propio bolsillo. ¡No te dejes chantajear!

    Con período de prueba a medio sueldo.

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    El contrato es legal, las condiciones también, pero ¡ay! la empresa no sabe si va a querer quedarse contigo y te ofrece un contrato temporal de pruebas durante varios meses antes de ser indefinido (si es que tienes opción de serlo). Por si fuera poco, este período de pruebas tiene sueldo reducido y difiere dependiendo de tu experiencia y posición. Mucho ojo con estos puestos. Aunque en Europa y América no se suele usar, en España es una práctica muy frecuente, así que será muy típico que los veas en grandes compañías. En este caso, la información interna y tu situación personal es la clave.

      • Infórmate del tipo de contrato. En ocasiones, se contrata como “Interns” a individuos que podrían ser perfectamente Junior/Intermediate, pero que requieren del trabajo y, por tanto, no les importa empezar en un puesto más bajo al habitual. Si la oferta es tentadora y, aun con el medio sueldo, puedes seguir permitiéndote el coste de la vida o simplemente no crees poder conseguir una alternativa mejor en el momento, quizás sea una opción viable a medio plazo.
      • Haz cálculos. ¿Cuántos meses son? ¿Cuánto tiempo te planteas trabajar allí? ¿Cuánto pierdes en el tiempo de prueba? Si sales ganando con la cuenta, acepta, pero si ves que vas a perder en comparación a tu anterior empleo, quizás no sea tan buena idea aceptar el puesto. Confirma todos estos datos antes de firmar el contrato.
      • Habla con amigos/compañeros de la empresa, si los tienes. Ellos te dirán su propia experiencia y podrás comparar con lo que te están ofreciendo a ti. Evidentemente la situación de cada uno puede variar, pero te permitirá tener una idea de las políticas generales. Quién sabe, ¡quizás te estén obligando a hacer más tiempo del habitual o haya alguien que haya conseguido que el período de prueba fuera a sueldo completo! Eso sí, respeta la identidad de dichas personas si usas estos conocimientos a tu favor. Se tratan de datos privados y, por tanto, esgrimir su nombre como defensa puede resultar en problemas para ellos más adelante, dependiendo de la empresa.
      • Habla con RRHH. Durante el período de negociaciones, y nuevamente antes de firmar tu contrato, puedes plantear a RRHH una reducción del tiempo de prueba o la anulación del sueldo reducido para cobrar pagas completas en este período. Estas normas suelen ser flexibles y negociables por lo que, si es lo único que te frena para aceptar la oferta, plantéate defender tu postura. La mayor parte de las veces –y en especial si ya tienes trabajo y lo que te estás planteando es cambiarlo- RRHH acabará cediendo, aunque sea levemente.

      Para acabar, sólo recordar que no porque las cosas vayan mal en España, tienes que aceptar cualquier puesto que se te ofrezca. El paro es ciertamente un problema, pero venderte a precio de rebajas no sólo no te beneficiará en el futuro, sino que puede incluso llevarte a problemas legales como hemos mencionado. Ten cuidado con lo que aceptas y, ante la duda, no te arriesgues.


      Como es habitual en el blog, todos estos ejemplos hablan desde la experiencia propia o de fuentes de confianza, no deseando en ningún caso calumniar identidades o compañías concretas. Por tanto, cualquier similitud con éstas es pura coincidencia 😉

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