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Afrontando el bis a bis: Supera la entrevista de trabajo

¡Felicidades! La empresa a la que optabas se ha interesado en tu perfil, has superado la posible prueba inicial y el encargado de RRHH quiere concertar una entrevista pero, ¿cómo podemos asegurarnos de que llegue a buen puerto?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que una entrevista, se realice por el método que se realice (skype o presencial) sigue las mismas pautas a nivel de apariencia, buenas costumbres y formas de estar. Todos hemos oído hablar del típico “si es vía webcam, vístete bien únicamente en la parte de arriba, que es lo que va a verse” pero, ¿de verdad queremos arriesgarnos a tener que levantarnos en un momento dado y que se vean los pantalones de chandal? Tómatelo como si estuvieras cara a cara con el entrevistador y tu propia apariencia de profesional se ensalzará desde el minuto uno. ¡No cuesta nada y nos guardamos las espaldas ante imprevistos!

Aun así, sí es cierto que la mayor parte de las entrevistas suelen ser por skype, ya que las empresas no siempre están en el lugar de residencia de los candidatos y también resulta más cómodo para los entrevistadores. En cuanto al número, existe de todo (y depende estrictamente de la empresa y el puesto al que optes) de forma que tan pronto podrás encontrarte únicamente con el encargado de RRHH como con todo el equipo líder del proyecto -lead designer, productor, director del proyecto, RRHH y tu superior inmediato si eres elegido- o que éstos vayan “entrando y saliendo” del cuarto donde se realice la entrevista, analizando tu perfil en lo que a su parte del proyecto respecta e incluso proponiéndote pequeñas pruebas en el momento para corroborar tus habilidades, aunque ya hayas hecho una test de nivel previamente. Lo más importante en estos casos es relajarse, saludar siempre con educación y levantarnos para hacerlo si la entrevista es presencial, ya que de lo contrario parecerá que no mostramos el respeto suficiente por nuestros interlocutores. Apuntar los nombres de los profesionales que han participado en el proceso también es una buena práctica, siendo recomendable remitirles un correo de agradecimiento a posteriori, independientemente de los resultados de la entrevista y antes de saber su decisión. Demostrará tu profesionalidad y buenas maneras, lo que siempre es un punto a favor.

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Hablemos ahora del aspecto e información que, directa o indirectamente, damos sobre nosotros en las entrevistas.

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Ropa. ¿Formal o informal?

La regla de oro en estos casos es que el traje nunca es una elección incorrecta. En el caso de las mujeres, es recomendable evitar las faldas o los escotes pronunciados, así como no abusar del maquillaje. Al fin y al cabo estamos en un puesto de trabajo, no una cita o de fiesta, así que el aspecto que buscamos es de profesional, para lo cual no nos favorece enseñar demasiado porque, entre otras cosas, puede distraer de lo primordial: Nuestras habilidades y valía como candidato. Este mismo razonamiento se aplica a los colgantes, pendientes y peinado.

No buscamos disfrazarnos, sino mostrar seriedad e implicación con el puesto. Si cuando entremos a trabajar nuestro aspecto difiere en exceso del que llevábamos el día de la entrevista, la empresa se sentirá engañada con nosotros, así que hay que tratar de vestir lo más formal posible sin olvidar nuestro estilo propio. Es cierto que en algunas empresas se valora más la espontaneidad y, en el día a día, la mayor parte de los diseñadores van con pantalones vaqueros a trabajar, pero se debe intentar no “presumir” en exceso de nuestros gustos con camisetas, abalorios y demás. Recordad siempre que nos vendemos como producto con vistas a trabajar, no a hacer amigos o salir al bar de la esquina. ¡Priorizad demostrar -incluso visualmente- que sois el profesional que están buscando!

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Postura corporal y lenguaje no verbal

Cuando estamos en una entrevista no sólo contestamos a las preguntas mediante nuestras palabras, sino con la posición que adoptamos y nuestras expresiones durante la prueba. Gestos tan aparentemente simples como mantenerse erguido, mover las manos al expresarnos en vez de esconderlas y asentir de tanto en cuando si el interlocutor habla son cruciales a la hora de causar una impresión adecuada, por lo que se deben tenerse en cuenta. Recostarnos hacia atrás, por ejemplo, puede denotar desgana, aburrimiento y nos aleja empáticamente de nuestro conversador, mientras que si escogemos una postura similar a la suya (que será casi siempre derecha en la silla o ligeramente inclinada hacia nosotros) mejoraremos sustancialmente nuestro lenguaje no-verbal. Otra buena costumbre es hacernos a realizar un buen estrechado de manos, ni muy firme ni muy débil, que asegure una primera impresión segura de nosotros mismos y de confianza.

Además de estos, alzarnos cada vez que un interlocutor se presenta y esperar a que él se siente y nos indique imitarle para acompañarle son otros pequeños detalles muy positivos, amén de mirarle al rostro al hablar, sonreír e intentar parecer relajados, sin titubear y controlando ciertos gestos compulsivos frecuentes cuando estamos nerviosos, como pueden ser morderse las uñas, tocarse en exceso el pelo o moverse en el asiento.

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Entorno ¡Cuidado a lo que se ve y escucha!

¿No os ha pasado alguna vez estar jugando y que alguien irrumpa en la habitación de vuestro amigo, interrumpiendo la conversación? Imaginaos la misma escena en una entrevista. No hay nada peor que distraer al interlocutor de lo que debe ser el centro de atención: Nosotros. Por tanto, si vivimos con alguien, debemos avisar de alguna manera de que estamos ocupados y no podemos ser interrumpidos de forma alguna previamente, ya que la empresa, al pactar una cita -y nosotros confirmarla- presupone, que estamos libres para prestarles toda nuestra atención. El equivalente con las mascotas (a los entrevistadores no les interesa nuestra pareja de periquitos, por muy encantadora que sea) y una ventana abierta o que deje visible el exterior son elementos potencialmente igual de peligrosos, por lo que lo óptimo siempre será colocarnos en una silla de trabajo con un fondo liso detrás, como una pared en blanco.

Otros elementos como las banderas de equipos, pósters y artilugios varios en el marco de la imagen deben evitarse también; no sólo para respetar los posibles gustos contrarios de los entrevistadores, sino porque nuevamente no da aspecto de profesional, sino de “zona de ocio” de la casa. Aunque sea durante la prueba, quita todos aquellos elementos que exhiban tus gustos personales más allá del color de la pintura o elección de títulos de la estantería.

Para acabar, un punto evidente pero esencial: Limpieza. Ninguna empresa quiere ver a su trabajador tan feliz charlando de sus habilidades mientras parece que se le come la roña de su habitación. Esto incluye ropa sucia en una esquina, ropa limpia sin guardar en otra o la cama sin hacer; todo importa. Demuestra que eres una persona de confianza y seria en el día a día y tu mensaje calará con mayor facilidad.

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Distracciones

De la misma forma que el entorno puede distraer a los interlocutores, existen elementos alrededor de la “zona de entrevista” que pueden afectar a nuestra propia atención en un momento dado. ¿Has recordado poner tu estado en “no disponible” en skype? ¿Y de apagar el móvil? ¿Has cerrado sesión en facebook, twitter y otras redes sociales? ¿Tienes algo a mano que pueda ser tentador para tus sentidos? (Véase comida, algo con lo que jugueteas con los dedos cuando charlas habitualmente o incluso algún muñeco). Si es así, aparta todo lo que pueda captar tu atención durante la entrevista y apaga cualquier elemento electrónico que pueda sonar o hacer ruido de tu alrededor. No hay problema por tener algo de agua a mano -de hecho, es recomendable- pero nada más. La mesa debe tener lo justo y necesario, como veremos en el siguiente punto. ¡Si no va a ser útil para la entrevista, no queremos saber nada de ello por el momento!

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Ten todo a mano, ¡aunque no haga falta!

Igual que en el colegio resultaba terrible haber hecho los deberes y recordar haber olvidado el cuaderno cuando el profesor te preguntaba, en una entrevista puede resultar fatal no tener una copia de nuestros trabajos, CV y demás en caso de necesidad. Recuerda llevar siempre un pendrive con tus datos esenciales y el currículum impreso a la prueba -y en caso de que sea online, tenlos a mano en el pc- ya que no sólo estaremos dando muestras de que somos precavidos y vamos “con los deberes hechos”, sino que además nos hemos preparado a conciencia sobre los posibles problemas que pueden sucederse durante la prueba.

Es también una buena costumbre llevar un cuadernillo para apuntar datos, tanto de los entrevistadores (nombres y posición) como del trabajo en sí y las posibles preguntas que nos vayan surgiendo. Al contrario de lo que pueda parecer, esto da una buena impresión ¡y probablemente verás a tus interlocutores haciendo lo mismo! No te cortes y aprovecha la entrevista para corroborar que te interesa el puesto tanto como a ellos que estés en él.

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Para acabar, preguntas concretas. ¡Trata de preparar la respuesta de todas o, al menos, de que te suenen la mayoría y sepas improvisar para ellas! La mayor parte de los éxitos en la búsqueda de empleo vienen de mano de la previsión y la buena actitud, no de la suerte, así que familiarízate con las cuestiones más frecuentes como lo harías en un examen de la universidad y será mucho más difícil que te quedes en blanco o titubees a la hora de la verdad.

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Sobre nosotros. ¿Quiénes somos y qué podemos ofrecer?

Háblame sobre ti.

Defínete con tres adjetivos y justifícalos.

¿Cuáles son tus tres mayores defectos?

¿En qué áreas crees que necesitarías mejorar?

¿Por qué elegiste tus estudios?

¿Qué haces en tu tiempo libre?

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Por qué esas y no otras?

¿Qué haces para mejorar tus habilidades en el tiempo libre?

¿Cuáles son tus mayores defectos?

¿Cómo te ves de aquí a cinco años?

¿Qué dicen tus compañeros de trabajo sobre ti?

¿Cuáles son las habilidades que consideras ideales para este puesto?

¿Qué haces cuando tienes problemas para solucionar un inconveniente?

¿Qué dinámica de trabajo utilizas?

¿Qué haces cuando te sientes desbordado o tienes un tiempo muy limitado?

¿Te sientes incómodo trabajando con algún tipo de compañero?

¿Qué criterios utilizarías para delegar tareas en un proyecto?

Este es el punto de partida habitual de la mayor parte de las entrevistas. Aunque buscan, en parte, que nos sintamos cómodos y nos abramos al interlocutor, hay que ser consecuente con las respuestas, ya que muchas otorgan información importante sobre nuestra forma de ser. ¿Aprendemos de nuestros errores? ¿Somos conscientes de nuestros puntos débiles y estamos dispuestos a solucionarlos? Intenta, ante todo, ser positivo y demostrar tu espíritu de autocrítica, respondiendo de forma lo más sincera posible sin extenderte en exceso.

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Preguntas privadas. ¡No estás obligado a responderlas ni el entrevistador debería preguntarlas!

¿Dónde naciste? (Tú o cualquier miembro de tu familia)

¿Cuál es tu estado civil?

¿Qué edad tienes?

¿Tienes intención de quedarte embarazada o formar una familia?

¿Tienes algún problema de salud?

¿Tomas medicamentos?

¿Has tenido alguna operación recientemente?

¿Tienes alguna minusvalía o discapacidad?

¿Cuáles son tus creencias religiosas?

¿Perteneces a alguna organización o partido político?

¿Qué orientación sexual tienes?

¿Has sido arrestado en alguna ocasión?

Algunas empresas inquieren en determinadas cuestiones que rozan la ilegalidad (por no decir que la atraviesan a machete) en términos de preguntas personales. Siempre que te ocurra algo así, mantén la calma y evita un conflicto abierto, ya que en la mayoría de los casos el trance puede evitarse con un educado “no considero que esta cuestión esté relacionada con el puesto ni con mis aptitudes como candidato”. Si el entrevistador insiste, siempre puedes indicarle que estás en tu derecho de no responder y, a título personal, recomiendo que te replantees cuánto necesitas el puesto. Un trabajador tiene unos derechos, tanto como profesional como persona, y ninguna empresa que se precie debería poner los intereses de la misma por encima de la intimidad de sus trabajadores.

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La empresa y el puesto. ¿Cuánto sabemos y cuál es nuestro valor como candidatos?

¿Qué crees que te hace el mejor candidato?

¿Por qué quieres trabajar con nosotros?

¿Qué es lo que más te atrae del puesto?

¿De ser seleccionado, dónde te verías en cinco años en la empresa?

¿Cuáles son tus expectativas económicas?

¿Qué experiencia tienes en puestos similares?

¿Has probado alguno de nuestros juegos? ¿Qué te parecen?

¿Has jugado a títulos similares a los que desarrollarías?

¿Qué opinas de X mecánica recurrente?

¿Cuándo podrías empezar a trabajar, de ser seleccionado?

¿Y si a mitad de proyecto otra empresa se siente interesada por ti? ¿Cambiarías?

¿Estás participando en algún otro proceso de selección?

Quizás el punto que más gente olvida: Estamos optando a una empresa con un bagaje y políticas concretas, la mayor parte accesibles en su propia página web o mediante contactos que podamos poseer. ¿Qué se valora a nivel interno? ¿Qué mecánicas o jugabilidades son habituales en sus títulos? No hay nada mejor que utilizar ejemplos de otros juegos de la compañía para ilustrar nuestros ejemplos, ya que ello dará la certeza de que vamos a la entrevista con los deberes hechos. Si nos es posible, es doblemente beneficioso que probemos tantos títulos de su marca como podamos, ya que nos darán una idea como diseñadores de qué puntos valoran por encima de los demás. Algunas compañías incluso tienen un lema -que aparece en su página oficial- y nos dará una idea clara de las prioridades de nuestros superiores. ¡Investiga todo lo posible antes de la entrevista y bordarás esta sección, ganando muchos puntos a tu favor para ser seleccionado!

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Historial y experiencia

¿Por qué quieres cambiar de empresa?

¿Por qué dejaste tu último trabajo?

¿Qué experiencia tienes en relación con tu último trabajo?

¿Has discutido alguna vez con un superior? ¿Qué ocurrió?

¿Te sientes cómodo trabajando en equipo?

¿Cómo conseguiste tu último empleo?

¿Qué tal fuiste tratado en tu último empleo?

¿Por qué te contentaste con un trabajo no-remunerado en X ocasión?

Pareces demasiado capacitado para este puesto, ¿no crees que deberías buscar algo mejor?

Ponme un ejemplo donde hayas tenido que lidiar con un conflicto en el trabajo.

¿Por qué X trabajo en el que participaste se interrumpió?

Imagina que presentas una idea en la que llevas trabajando bastante tiempo y es flagrantemente denegada por tu superior. ¿Cómo reaccionarías?

¿Alguna vez has trabajado horas extra? ¿Cómo fue la experiencia?

¿Cuáles son tus mayores logros profesionales?

¿Podrías decirme un gran error que hayas cometido a nivel profesional?

¿Cómo haces frente a las tareas que te aburren o disgustan?

Para esta clase de cuestiones existe una regla de oro inquebrantable: NUNCA se debe hablar negativamente o con desprecio de compañeros, superiores, proyectos o empresas en las que hayamos participado. Aunque estuviésemos trabajando en un título que se interrumpiera en el último momento porque X nos abandonó, algún compañero nos hiciese una jugada en el trabajo o nuestro superior nos menospreciase, NO debemos criticarles abiertamente ni dar nombres. De todas las situaciones se aprende algo positivo, así que centra tus comentarios en éstos, aunque resulte difícil. Comentar que “hubo inconvenientes internos que no se pudieron solucionar pese a la buena predisposición de muchos implicados, lo que impidió que el título concluyese su desarrollo a pesar del ambiente de trabajo y multitud de lecciones aprendidas”, incluyéndote, es mucho mejor que bufar un “Mengano no trabajaba y nos hartamos de que hiciera de lamprea, así que abandonamos el proyecto” y, definitivamente, da una mejor apariencia de nosotros mismos y de la perspectiva que tenemos al trabajar durante las dificultades.

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¿Tiene alguna pregunta para mí?

¿Cuáles son las oportunidades de formación complementarias?

¿Quién será mi supervisor si resulto elegido?

¿Cuáles son los objetivos a corto y medio plazo del puesto? 

¿Cuáles son los criterios de evaluación de la eficiencia de los empleados?

¿Cuáles serían mis principales tareas, de ser escogido?

¿Cuáles son las posibilidades de promoción?

¿Cuál es la siguiente fase del proceso de selección?

¿Cuántas personas forman el departamento en el que trabajaría?

¿Cuál es su estilo de comunicación y trabajo con el equipo?

¿Cuáles son los valores principales de la empresa?

¡Sí! La respuesta siempre debe de ser afirmativa, ya que dará a entender al entrevistador no sólo que hemos hecho los deberes con respecto a nuestras inquietudes y las partes no especificadas del contrato, sino que además hemos atendido en la entrevista y tenemos inquietudes con respecto al puesto. Ten en cuenta que este NO es el momento para hablar del sueldo, ya que, primero, suele indicarse en la propia oferta y, segundo, no existe mucho margen de negociación en días libres, horas extras y remuneración, especialmente cuando estamos empezando. Aguarda a que te confirmen que eres la elección del equipo de RRHH para pasar a este punto y no lo saques a colación a menos que te sea la otra parte la que te pregunte directamente por ella.

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Para cualquier duda extra recordad que podéis contactar conmigo vía redes sociales y en la sección de comentarios.

¡Seguid diseñando!

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2 comentarios el “Afrontando el bis a bis: Supera la entrevista de trabajo

  1. Un post muy util y grande!!! Encarecidamente necesario leerlo si nunca se ha afrontado una entrevista de trabajo! Good Job!

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