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Contactando con Recruiters: Verdades y Mitos

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Los recruiters son uno de esos elementos misteriosos y difuminados que todo el mundo en la industria conoce, pero de los que poco se habla cuando se está comenzando. Cuando empezamos a dar nuestros primeros pasos, se nos dice que estos cazatalentos son “esa gente a la que tenemos que intentar llamar la atención” y que, en ocasiones, incluso se presentan destrangis en nuestras presentaciones de la universidad. Más adelante, son individuos en los que en ocasiones se pone demasiadas esperanzas, como si de nuestra carta maestra se tratase, temiendo incluso preguntarles al creer que debemos pagar para solicitar sus servicios pero, ¿cuánto hay de verdad en todo esto?

En el artículo de hoy, resolveremos todas estas dudas cubriremos los casos más genéricos de recruiters con los que os podréis encontrar.

¡A por ello!

¿Qué es un recruiter?

Un recruiter es un buscador de talento que trabaja con un grupo de empresas de manera independiente o como parte de una compañía de reclutadores más grande. Su trabajo consiste en encontrar gente con determinados perfiles en una industria (véase, diseñadores, programadores o artistas para empresas de videojuegos) y hallar, para las ofertas que tiene a su disposición, el perfil que más se ajusta de entre sus contactos.

 ¿De dónde obtiene beneficios?

Lo común es obtener un porcentaje del sueldo anual del individuo que consigue colocar en el puesto, sumado a una remuneración fija por parte de la empresa para la que trabaja. Esta es la razón por la cual los recruiters prefieren contactar con la gente con experiencia o CV llamativo, en lugar de personas que están empezando, ya que su ganancia potencial es más grande. A su vez, el hecho de que abunden más ofertas para Intermediate en adelante y no Junior en el ámbito de los videojuegos limita sus opciones para los principiantes, y es lo que ha creado el mito de que los recruiters ignoran a este colectivo.

¿Entonces, no tengo que pagarle?

¡Nunca! Si coincides con algún individuo que te pida cobrar por enviar tu CV, te están engañando flagrantemente. Los recruiters cobran de las empresas para las que trabajan. El medio para cobrar es venderte a ti, no que tú compres sus servicios. También has de tener en cuenta que tener un recruiter ayudándote no te asegura el puesto en la empresa, solo te facilita que accedan a tu perfil sin pasar por webs tradicionales donde lo echas a bulto, lo que generalmente implica menos tiempos de espera.

¿Cómo contacto con un recruiter?

Gracias a la tecnología actual, existen muchas maneras sencillas para contratar con un recruiter, pero antes te recomendamos que leas este post para preparar un perfil y/o portfolio que poder enseñarle, así como una Cover letter adaptable a la empresa a la que intentas aspirar.

Los medios de contacto más comunes son LinkedIn y las propias empresas de recruiting. Si tu perfil tiene cierta experiencia y, sobretodo, juegos publicados, también cabe una alta posibilidad de que sean los propios recruiters los que te envíen un mensaje para contactarte, sin necesidad de indicar explícitamente que estás buscando empleo.

Vamos a ver la primera de las opciones con más profundidad:

 

Linkedin

Aunque ya mencionamos la página en nuestro post para encontrar empleo, no llegamos a mencionar sus utilidades concretas para contactar con recruiters. Una opción poco conocida, una vez hayamos pulido nuestro perfil, es marcarnos como “activamente en búsqueda de empleo”. Mucha gente opta por colocarlo directamente en su descripción de perfil –craso error, ya que da la mala apariencia de que estamos desesperados o esperando delante del pc a que nos llueva una oportunidad- y existe un pequeño apartado oculto con una utilidad mucho mayor que te enseñaremos a continuación:

  1. Selecciona la parte donde pone “Me” en tu perfil (La zona con tu foto en pequeñito, arriba del todo) y, en la pestaña de opciones que se abrirá, entra en Settings&Privacy, en la sección “Account”.
  2. Se nos abrirá una nueva ventana con 3 categorías en la zona superior; Account, Privacy o Communications. Entra en Privacy.
  3. La fila de opciones a la izquierda de la ventana habrá cambiado. Aquí, tenemos “Profile Privacy”, “Blocking and Hiding” y “Job Seeking”, entre otras. Pinchamos en Job Seeking.
  4. Veremos que la parte central se ha deslizado hacia abajo. En Job Seeking, aparecerán dos subsecciones; una sobre compartir tu perfil y otra, a la que vamos, “Let recruiters know you’re open to opportunities”. Pinchamos.
  5. Seleccionamos “Sí” en la opción principal. Y pinchamos en “Update career interest”, añadiendo un pequeño mensaje para los recruiters (opcional, pero muy recomendable), los trabajos que estamos considerando, dónde estamos dispuestos a trabajar y el horario. Finalmente, podemos pinchar en “Company references” si tenemos alguna prioridad específica para con la empresa.

 

En detalle, con casos reales…

Hechas las preparaciones, los recruiters deberían poder ponerse en contacto contigo pasado un tiempo prudencial. A la hora de trabajar con ellos, lo más frecuente suele ser una llamada para preguntar por tu perfil tras reenviarles tu CV completo y, después, ellos te enviarán una lista de opciones para tu consideración. Esta es la teoría… pero vamos a contarte casos reales de experiencias con ellos. ¡Porque todo puede ocurrir y hay que estar preparado!

 

Cuando la comunicación se corta repentinamente

Mi recruiter se estaba encargando de todo el papeleo con la empresa y, el día anterior a la entrevista final con ellos, olvidó confirmarme si había enviado los datos que pedían antes de la videoconferencia por Skype, así como mis datos de contacto.

Tras un proceso de selección satisfactorio, me dijeron que empezaba a trabajar la semana siguiente y mi recruiter me explicó que se pondría en contacto conmigo para puntualizarme el día. Cuando llegó el lunes, seguía sin tener fecha, y no había contestado a mis reiterados mensajes.

El recruiter me explicó al comenzar el proceso de selección que él se encargaría de las comunicaciones entre la empresa y yo. Sin embargo, a mitad de proceso, la empresa dejó de responder y él se comprometió a informarme en cuanto tuviera noticias, alegando que ciertamente no era normal y quizás habría pasado algo. Pasé casi dos meses sin saber nada más.

 Empecé a mirar empleos con urgencia con un recruiter popular entre mis contactos, y me presentó varias opciones interesantes. Cuando le respondí al mismo día siguiente –porque las ofertas también indicaban que necesitaban al candidato con incorporación inmediata- recibí un automensaje como contestación: Mi contacto estaba en un evento durante una semana y no podría ponerse en contacto conmigo para responderme en persona. 

No poder contactar con la empresa es un fastidio, pero que nuestro contacto también nos abandone o deje de estar repentinamente disponible resulta a veces un golpe para la moral y fuente de más nerviosismos que no queremos durante el proceso de conseguir empleo. Si la situación implica una posible pérdida de empleo o de oportunidades, te aconsejamos que te pongas directamente en contacto con la empresa.

Evidentemente, ten en cuenta que los recruiters son humanos y, por tanto, rara vez hacen esto a maldad: Pueden ponerse enfermos (o sus familias), tener que acudir a simposios o, simplemente, olvidar que tenían una tarea que hacer. Mándales un mensaje indicándoles tus intenciones (Hablar directamente con la empresa) y haz ídem cuando contactes con ésta, en ningún caso criticando la actuación del recruiter. Es mejor plantearlo como un mensaje que mandas “por si acaso ha habido algún malentendido o no han recibido la respuesta por parte de tu cazatalentos” que algo que haces porque no te fíes de él o no te quieras arriesgar a que no haya hecho lo que te prometió.

 

Cuando llega tarde y repetido

Me encontraba en búsqueda de empleo y eché el CV a cuantas empresas encontraba. Después, un recruiter se puso en contacto conmigo, pero tampoco conseguí pasar ninguna criba. ¿Cómo puede ser?

Tenía que buscar empleo en un área limitada, y múltiples recruiter me contactaron, en ocasiones, con las mismas ofertas. ¡No sabía a quién escoger!

También posibilidades bastante frecuentes, aquí sólo debemos recordar una regla de oro: Sinceridad.

Si ya hemos echado el CV a una empresa, díselo a tu contacto. Muchas compañías anulan la candidatura de un aspirante si la reciben por dos fuentes distintas, especialmente si una de ellas es un recruiter, así que no te arriesgues pensando que “cuanto más, mejor”. En la búsqueda de empleo, es mucho más efectivo un solo tiro de rifle que la escopeta de perdigones. Lo mismo se aplica si tenemos varios recruiters trabajando con nosotros; indícales que ya estás recibiendo ayuda para Z, Q y T empresas (no es necesario informarles de los datos personales del otro cazatalentos, sólo que existe) y prioriza a quien te enviase la oferta primero. Esto último es plenamente opcional, pero es una deferencia que recomiendo. Además, si puedes llevar una lista de empresas a las que has echado CV y con qué recruiter, te ahorrarás muchos problemas de organización en el futuro si recibes diversas respuestas.

 

O cuando trabajáis en diferentes frecuencias

Hace tiempo recibí lo que parecía una oferta de empleo para una multinacional, pero cuando pregunté al recruiter sobre los detalles de la misma se negó a dármelos, pidiéndome mi móvil para concertar una entrevista acerca de mi CV, que también me pidió para saber mi trayectoria a pesar de haberme contactado por LinkedIn (y por tanto, haberla podido mirar por adelantado).

Un cazatalentos se puso en contacto conmigo alegando conocer una empresa interesada en mi perfil –que era bastante concreto-. Cuando le dije que estaba interesado, me pidió mi CV y enlace de LinkedIn, justificándolo como que necesitaba ver qué parte de la empresa encajaba mejor con mi perfil profesional. La manera en la que me hablaba era como si, literalmente, se tratase de otra persona, porque me pidió que le concretase información que debía de haberle podido llegar, teniendo en cuenta que “había contactado conmigo porque tenía una oferta perfecta para mi perfil”.

Contacté con una empresa de recruiters pidiendo su soporte para buscar trabajo. No me importaba la especialización dentro de mi campo, tan sólo que fuera cerca de donde vivía, porque no quería mudarme en aquellos momentos. Tras un par de semanas de espera, recibí una respuesta… y todas, todas las ofertas, eran fuera de mi país.

Tras recibir una oferta muy interesante, respondí a la recruiter afirmativamente en cuestión de horas. Al cabo de una semana, su contestación me increpaba molesta por no haberle devuelto el mensaje, y me instaba a llamarme para agilizar el proceso. Tratando de rebajar la situación, le reenvié mi mensaje para solventar el malentendido, aceptando que me llamara cuando quisiera, pero que me avisara previamente para poder levantarme de mi puesto y buscar un lugar donde atenderla en la oficina. Confirmamos la llamada para un miércoles, y la recibí finalmente el jueves de la semana siguiente (8 días después) en forma de dos perdidas, que ni siquiera alcancé a coger a pesar de tener el móvil delante de mí. Al momento, recibí un mensaje en el que se asombraba de que no pudiera atenderla pese a su insistencia en llamar, insinuando que quizás no me interesaba lo suficiente el puesto.

Como todo en la vida, las cosas no siempre salen bien. Aunque los recruiters están ahí para obtener un beneficio en base a “ayudarnos” a encontrar empleo, siempre existe la posibilidad de encontrarnos con alguien cuyo servicio deja que desear, de la misma manera que un restaurante o un hotel no siempre cumple con nuestras expectativas. Evidentemente, también puede ser que estén empezando o sea solo un despiste, pero de la misma forma que la experiencia con un cazatalentos puede ser fantástica, también puede no serlo.

En tal caso, no tenemos ninguna obligación de seguir con un recruiter si no queremos, y bajo ningún concepto debemos sentirnos culpables por ello. ¿Acaso nos quedaríamos de brazos cruzados si, yendo a un restaurante, nos sirvieran una ensalada con restos del plato anterior en la vajilla? Si sientes que tu relación con un recruiter no va a llegar a buen puerto, exprésale educadamente que no estás interesado en continuar el proceso de búsqueda con él y agradécele sus servicios hasta el momento, aunque hayan sido inexistentes. De la misma manera que nos gusta que sean considerados con nosotros, la cortesía nunca está de más con nadie, especialmente cuando todo el mundo en la industria acaba conociéndose de una forma u otra.

 

Una nota positiva para acabar

Conseguí mi trabajo en dos semanas con un recruiter. A los dos días de empezar, recibí en casa una carta de su empresa con una felicitación escrita y firmada de su puño y letra, agradeciéndome confiar en él y deseándome buena suerte.

Intentando contactar con un recruiter que me recomendaron, resultó que estaba ocupado en un evento. Recibí como respuesta un automensaje indicándome que llegaría un lunes, ante lo cual respondí con un agradecimiento explicándole la urgencia que suponía para mí su ayuda. El mismo lunes a primera hora tenía cinco ofertas en mi e-mail junto a un mensaje de disculpa por su parte, deseándome lo mejor y que le contactara si alguna era de mi interés.

Como siempre, estos ejemplos son de fuentes anónimas y no aspiran a señalar recruiters o empresas concretas. Al contactar con un cazatalentos, como cualquier servicio, lo frecuente es conseguir resultados positivos y la satisfacción de ambos. Desde GameDesignReflectios, te animamos a probar suerte con ellos, pero estando preparado de forma objetiva a que, nuevamente, pueden surgir inconvenientes como en cualquier relación profesional. Ten paciencia, sé flexible y pide tanta información como necesites; ya que la comunicación es la clave de que vuestra colaboración llegue a buen puerto. Ni tú debes nada al recruiter (ya que va a cobrar por lo que hace) ni él te debe nada a ti (así que no pienses que debería estar pendiente de tu candidatura 24/7).

Sois aliados en tu búsqueda de empleo.

¡Seguid diseñando!

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Diseñando un nivel. ¿Cómo empiezo?

Podríamos dedicar a esta entrada varios libros, pero dado el formato del blog, intentaremos resumir los puntos más importantes en una colección de post del que éste hace las veces de presentación. De hecho, el perfil de Diseñador de Niveles -o Level Designer en inglés- es una disciplina en sí misma y, si bien está relacionada de manera directa con el Game Designer, se consideran muchas veces puestos distintos con responsabilidades marcadamente separadas.

La labor del Diseñador de Niveles es crear entornos que faciliten las mecánicas y experiencias que queremos trasladar al jugador. Más concretamente, se encarga de la presentación espacial de estos elementos y cómo funcionan en su conjunto, permitiendo una inmersión del usuario y la consecuencia directa de que juegue: Que se divierta.

Parece una labor compleja y, ciertamente, lo es, en especial porque no existen reglas de hierro que podamos seguir en todos los casos. Dependiendo del proyecto, el mapa puede ser 3D o 2D; podemos aspirar a que el jugador sienta la ansiedad de pasillos estrechos en un survival horror o que disfrute de enormes escenarios que permitan cinemáticas espectaculares. Tenemos que controlar la tensión de la narrativa del nivel (cómo contamos la historia a través del mundo en el que colocamos al jugador), cuándo permitir los diálogos y cuándo dejar paso exclusivamente a la acción. Por si esto fuera poco, debemos ser conscientes de los elementos a nuestra disposición en términos de recursos (Modelos 3D, galería de sonidos, limitaciones del engine) tiempo y requisitos del producto, así como la manera en la que esperamos que el jugador se mueva (¡para bien y para mal!) y ser capaces de realizar cambios sobre la marcha para modificar nuestros errores de cálculo.
Y sólo cuando hemos tenido todo esto en cuenta, logramos hacer un nivel entretenido.

¿Asustados? Mejor llamarlo sano respeto o desafío.

En esencia, el truco es siempre el mismo que a la hora de diseñar en general: Sé organizado. Baraja tus opciones. Cataloga la información, ten siempre en cuenta tu objetivo final para con el nivel y trabaja por capas para que los elementos no te saturen.

De acuerdo pero, ¿cómo sé qué es lo más importante a tener en cuenta?
Dicho de otra manera, ¿cómo sé qué tengo que poner?

Vamos por partes.

 

¿Qué puedo hacer?

Como hemos introducido, todo juego tiene limitaciones de tiempo, recursos y personal. Ser conscientes de ello a la hora de trabajar y tenerlo en cuenta como pilares inamovibles servirá de primer punto para acotar qué podemos poner y qué no. Por ejemplo; los juegos móviles suelen estar limitados en sus distancias de renderizado y cantidad de polys que podemos mostrar a la vez sin que afecte al rendimiento. Los títulos realizados para consolas con un “Home engine” (o motor casero de la empresa) tienen limitaciones delimitadas por el propio engine y dónde se aspira que el juego pueda reproducirse con normalidad.

Todos estos datos vienen delimitados al inicio del proyecto, a menos que queramos hacer nuestro propio juego de cero y sin ayuda. En tal caso, mi mayor recomendación es que frecuentes los foros del engine con el que quieres trabajar, veas qué han conseguido otras personas y, sobretodo, cómo lo han hecho. Hay multitud de vídeos en la red explicando los pros y los contras de cada programa, aunque en última instancia tendrás que ser tú el que encuentre el que más se adapta a tus necesidades. ¿Quieres hacer un RPG y no sabes programar? Prueba RPGMaker. ¿Prefieres las novelas gráficas? Unity tiene un Plugin gratuito llamado Fungus con el que podrás, con un conocimiento mínimo de la programación orientada a objetos, hacer tus propias novelas fácilmente. ¿Mundos abiertos y realistas? Quizás Cryengine o Unreal sean tus mejores opciones. El mejor consejo para novatos es intentar reducir la magnitud del proyecto al máximo. Haz algo pequeño, que funcione y ve creciendo desde ahí.

 

¿Qué pretendo conseguir con el nivel?

La respuesta inmediata a esta pregunta SIEMPRE, SIEMPRE debe ser “que el jugador se divierta”. Ahora bien, hay muchas maneras de conseguirlo. ¿Queremos que luche por sobrevivir? ¿Qué disfrute con las vistas antes de introducirle un mundo que tendrá que recorrer? Estas opciones no son únicas y pueden alternarse a lo largo del nivel. De hecho, el concepto de “flow de nivel” es un punto muy importante del diseño, viniendo a resumirse como “Las vivencias que intentamos que experimente el jugador y los recursos empleados para ello”.

Piensa en juegos de mundo abierto como The Witcher. ¿Te has fijado que nada más entrar en una zona nueva, se nos permite disfrutar de las vistas antes de empezar la acción? Este pequeño truco está pensado para impactar al jugador y suscitar su sentido de la aventura.

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En otros, el aspecto de los edificios y la manera de presentarlos también juega un papel esencial en la historia que intentamos contar. Libros como “The Timeless way of Learning” (Christopher Alexander) indagan en cómo cada lugar obtiene su carácter por los patrones o acciones que se espera que ocurran en su interior o, lo que es lo mismo, cómo un edificio -como elemento- tiene unas connotaciones para con el jugador, creándole unas expectativas. Un ejemplo evidente es la Ciudadela de Corona de Hielo en Word of Warcraft. Para llegar, debemos pasar primero por unas protecciones amuralladas y ver la gigantesca masa de mobs que forma parte del ejército del Rey Lich, con la figura imponente de la ciudadela en la lejanía. A medida que nos aproximamos, los enemigos se vuelven más numerosos y peligrosos hasta que, finalmente, llegamos a una estructura que se eleva hasta donde alcanza la vista con una enorme puerta esperándonos. La impresión se mantiene durante toda la raid, pudiendo ver desde la entrada –una zona segura, en teoría- a Lord Marrowgar y los adds previos que tendremos que limpiar para alcanzarle. El objetivo está claro y los peligros para llegar hasta él resultan evidentes. Y de esta forma, los elementos en un nivel cuenta una historia sin necesidad de palabras.

Ahora imaginemos que nuestra intención es mostrar al jugador una mecánica. Estos niveles “con intención de enseñar” se muestran de forma especialmente clara en los juegos 2D, en donde la única manera de avanzar es poner en práctica la lección que pretendemos transmitir. La siguiente imagen es un ejemplo clásico. Desde la entrada de la derecha podemos acceder a la estatua chozo con el poder del salto aumentado pero, una vez conseguido, no podemos salir de la zona a menos que lo empleemos para superar la barrera.

En los juegos 3D funciona de la misma manera. Si queremos que el jugador practique de forma segura y sin penalizaciones, podemos colocarle en un área sin peligros e incluso mostrarle un tutorial. Si, por el contrario, pretendemos presionarle –hablaremos de la presión y la concepción fallo -> castigo en posteriores post- siempre podemos usar la táctica Dark Souls. ¿Fallas a la hora de practicar un backstab? Felicidades, ahora tienes a un enemigo enfadado más duro que la media con agro.

Tutorial dificil contra facil

Una vez hemos escogido qué momentos clave queremos que experimente el jugador y cómo vamos a conseguirlo, tenemos que unir las zonas para que el nivel al completo siga teniendo sentido. Una primera aproximación para hacerlo es intentar respondernos a ciertas preguntas:

  • ¿Queremos que el jugador pueda llegar a una misma área de distintas maneras?
  • ¿De qué recursos dispone? ¿Vamos a darle alguno más durante el nivel?
  • ¿Cuánto tiempo total aspiramos a que dedique a cada zona?
  • ¿Hay una zona central que queramos destacar? ¿Merece la pena que el nivel gire a su alrededor?
  • ¿Qué peligros va a tener que superar? ¿Están ya definidos, pueden adaptarse o requerimos de assets nuevos? (¡No solo enemigos; las trampas y daño ambiental también tienen que considerarse aquí!)
  • ¿Por qué tenemos que recorrer el camino que presentamos al jugador? ¿De dónde partimos y a dónde llegamos?
  • ¿Va a tener ayuda? De ser así, ¿cómo va a permitirnos avanzar?
  • ¿El jugador va a recibir alguna información extra durante el nivel? (Tutorial, Diálogo, HUD)
  • ¿Con qué elementos necesitamos que pueda interactuar? (Puzles, elementos activables, puertas cerradas con algún mecanismo…)
  • ¿Qué pistas vamos a darle durante el nivel para avanzar o detectar peligros? (Sonidos, elementos visuales, flechas, diálogos)
  • ¿Necesitamos crear una antesala para otro nivel? (Véase, hablarle sobre el boss del siguiente stage o avanzar más en la historia para que sepa a dónde va a ir después)

Durante este proceso de preguntas es muy beneficioso tener un soporte para dibujar y material.

Gracias al análisis, los propios requerimientos del nivel nos habrán permitido responder a los 6W (Why, When, Where, Who, What, How) y habremos empezado a tener una imagen básica de los elementos que necesitamos. ¡Ahora toca llevarlos al papel! Completa la idea, rehaciendo el mapa y modificándolo hasta que estés satisfecho. Si tienes la oportunidad de trabajar en un equipo, enseñar el boceto también será una buena oportunidad de recibir feedback e ideas en las primeras fases del diseño, arreglando más de un problema por adelantado.

 

¿Me estoy dejando algo? ¿Puedo mejorar el diseño?

Probablemente. El primer paso para diseñar es asumir que nada de lo que hagamos va a ser perfecto a la primera ni inmutable. Las iteraciones a lo largo del desarrollo de un nivel son inevitables y beneficiosas para éste, ya que no siempre algo que hayamos pensado sobre el papel sigue funcionando en la realidad.

Para empezar, copia el diseño en papel en tu editor 3D. Usa geometrías básicas y trata de evitar la tentación de empezar primero por este paso, ignorando la fase de bocetado. Aunque lo parezca, el “ir haciendo el nivel según te sientas inspirado” no ayuda a que éste salga mejor y es fácil que pierdas el foco de los 6W.
Si tu engine lo permite, ve probando también el nivel a menudo, explorando su tamaño, lo fácil que es moverse por las rutas y todos los elementos que crees necesarios para ayudar visualmente al jugador, como puntos de iluminación o color para separar las zonas.

Recuerda que este proceso a veces puede ser tedioso y lento. A nadie le gusta transcribir un mismo diseño en dos soportes distintos, pero el primero es necesario para establecer un orden y prioridades antes de que el segundo deje vía libre al “sentimiento”, es decir, cómo de intuitivo es una vez te pones a jugar. En última instancia, el objetivo de lo que estás haciendo es que el usuario se divierta. ¡Si tú no lo consigues, es que algo falla!

Para finalizar, si no sabes qué editores del mercado usar para tus primeras pruebas, mi recomendación personal es que pruebes con Unreal. Aunque requiere cierta potencia del ordenador, sus templates preparados para trabajar en 2D/3D y sistema de geometría por extracción-sustracción te permitirán empezar los testeos en un abrir y cerrar de ojos. Además, tiene muchas herramientas de aprendizaje suplementarias y un sistema llamado “blueprints” de programación orientada a objetos extremadamente visual para principiantes.

Puedes bajar Unreal gratuitamente en su página oficial: https://www.unrealengine.com

¡Seguid diseñando!

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Aceptando trabajos. ¿Todo vale?

Tras nuestros artículos sobre cómo encontrar trabajo y superar las fases de pruebas preliminares y entrevistas, al fin, hemos conseguido llamar la atención de un director de proyecto indie o sección de RRHH pero, ¿qué pasa con el puesto que nos ofrecen? ¿Debemos aceptar cualquier tipo de condiciones laborales cuando estemos empezando?

En este artículo, intentaremos aproximar algunas realidades que puedes encontrar y consejos para actuar al respecto, todas basadas en casos reales:

Ya te pagaremos cuando X

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A veces, el puesto parece perfecto. Nuestra posición también. El organizador del proyecto entiende nuestras habilidades y se adaptan a los requisitos que busca. Sólo hay un “pequeño” problema y es que, en estos momentos, no tiene mucho presupuesto y tendrás que trabajar unos cuantos meses sin remuneración; hasta que consiga obtener algún beneficio o subvención. En el peor de los casos, trabajaremos como externo y a distancia, enviando nuestro trabajo en fechas pactadas sin conocer al resto del equipo o el timeline del juego.

  • A a menos que estés extremadamente interesado y no tengas más opciones, considera rechazar la participación de plano, aunque venga de un profesor o amigo. La mayor parte de estos organizadores (entendemos que no todos, pero una amplia mayoría) son gente que quiere aprovecharse de la inexperiencia de los iniciados en el sector, explotando su potencial para luego utilizar su trabajo en proyectos personales o simplemente labrarse su propia fama como emprendedores.
  • Exige un contrato y consulta a un abogado sobre su legalidad. Si tienes dudas sobre las cláusulas, no dudes en contactar con un profesional y JAMÁS firmes nada sin haber comprendido hasta la última coma. Por supuesto, niégate a iniciar ningún tipo de entrega sin un contrato con todas las condiciones ESCRITAS Y FIRMADAS. El “entre colegas” o “es que hay confianza, así que no hace falta” está prohibido cuando hablamos de trabajo, especialmente porque iniciar un trabajo sin contrato implica trabajar sin la protección del Estado y, por tanto, es ilegal.
  • Exige conocer al equipo, informarte sobre si tienen las mismas condiciones de trabajo que tú y cuál es su opinión del proyecto. En ocasiones, estos “jefes de proyecto” contactan a sus trabajadores de forma que no se conozcan y no puedan comunicarse para descubrir enredos como distintas promesas de objetivos a cada uno o, incluso, que a unos se les está pagando y a otros no -¡o ni se les ha prometido una remuneración!- pese a estar realizando el mismo trabajo.
  • Si tras conocer al equipo tienes la sensación de que algo no encaja o el proyecto te da mala espina, no sigas adelante. Una primera impresión negativa y la incomodidad en el ambiente de trabajo afectará no sólo a tus resultados, sino a tus esperanzas para con el proyecto y la cantidad de paciencia que poseerás para lidiar con los problemas que –como en todos- surgirán tarde o temprano, derivados además en este caso de que el grupo no esté cohesionado ni se tenga un líder de confianza. Una retirada a tiempo es la mejor victoria.
  • Graba y guarda todas las comunicaciones con la persona que te contactó. Decidas seguir adelante con el proyecto o no, al no poder tener ningún contacto bis a bis con tus compañeros ni el “líder” de equipo, éstas serán las únicas pruebas que podrás presentar en caso de problemas legales. Las conversaciones de whatsapp, correos e incluso llamadas se consideran esenciales a la hora de denunciar, por lo que consérvalas a buen recaudo. También recuerda enviar el contrato a tu correo privado además del individuo que te contrató con firma y fecha de ambas partes el mismo día de la firma. De esta manera, podrá presentarse como prueba en un posible juicio.
  • No te juegues tu futuro en este tipo de proyectos. Se han dado casos de directores de proyecto que han buscado perfiles concretos (en especial en diseño y producción) para que den la cara por ellos presentando el proyecto como suyo; bien en prensa o ante colaboradores, por razones tan insulsas como “así el proyecto solo lo hacen mujeres, que vende” o “es que si lo presento yo, no está íntegramente hecho por estudiantes”. Aunque la idea de ser líder de un equipo suene tentadora, JAMÁS aceptes acaparar la autoría de algo que no sea tuyo,aun suponiendo que sea mejor que algo que pudieras hacer tú en términos de calidad. Más allá de sus connotaciones morales, si hay problemas legales la culpa podrá recaer sobre ti, dejándote de mentiroso delante de otros profesionales del sector y lapidando tu vida profesional antes de que empiece siquiera.

Tú trabaja, nosotros te pagamos los gastos de vida mientras tanto.

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También conocido como “trabajar a cambio de comida y techo”, tristemente es otra de las formas de pago hoy en día, aunque no abunda tanto como la anterior. Esta metodología es muy amiga de los contratos verbales en los que el trabajador tiene que trasladarse a otra ciudad y el contratante se compromete a pagarle los gastos de comida y alojamiento durante el período que dure su estancia; haciendo cuentas al final de la misma o entregando ciertas cantidades de remuneración cada x tiempo.

    • Nuevamente, a menos que necesites fervientemente el puesto y no tengas más opciones a la vista, recomendamos que desconfíes de estas ofertas. Si hay algo peor que la incertidumbre de un trabajo en malas condiciones es tener que afrontarlo en terreno desconocido, por no decir que no estamos en la Edad Media ni la Vendimia Francesa. Se trabaja a cambio de dinero y es el trabajador el que elige cómo gestionarlo; no a cambio de tener una vida digna y poder comer.
    • De forma todavía más marcada que en el caso de arriba: Exige contrato por escrito antes de viajar y guarda toda comunicación con el contratante. Confirma cada una de las cláusulas con un abogado en caso de duda e investiga el alojamiento y las opiniones de otros trabajadores que vayan a acompañarte.
    • Mantén en contacto con tu patrón, un teléfono de emergencia e información sobre la zona si te quedas solo. Ten ahorros de reserva por si tienes que volver inesperadamente. Nunca se sabe lo que puede pasar en estos casos y, aunque no tiene por qué haber ningún problema, estar preparado por si ello ocurre puede suponer la diferencia entre un enorme disgusto o la anécdota de una mala experiencia.
    • Pide un adelanto si tu situación económica es delicada. De nuevo, que figure en el contrato por escrito y que te permita margen de acción ante emergencias inesperadas.
    • Guarda todos y cada uno de los tickets de gastos que hayas realizado durante el período de contratación. Tanto para justificar la cuantía final como para reclamar, estos recibos junto al contrato serán lo único que podrán protegerte si tienes que denunciar ¡o si te denuncian a ti! Se han dado casos de patrones que acusan a los trabajadores de “gastar” demasiado sólo para saber si pueden rascar algo de la cantidad final a pagar, metiendo miedo al trabajador y, normalmente, haciendo que éste al final acabe pagando manutención o alojamiento de su propio bolsillo. ¡No te dejes chantajear!

    Con período de prueba a medio sueldo.

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    El contrato es legal, las condiciones también, pero ¡ay! la empresa no sabe si va a querer quedarse contigo y te ofrece un contrato temporal de pruebas durante varios meses antes de ser indefinido (si es que tienes opción de serlo). Por si fuera poco, este período de pruebas tiene sueldo reducido y difiere dependiendo de tu experiencia y posición. Mucho ojo con estos puestos. Aunque en Europa y América no se suele usar, en España es una práctica muy frecuente, así que será muy típico que los veas en grandes compañías. En este caso, la información interna y tu situación personal es la clave.

      • Infórmate del tipo de contrato. En ocasiones, se contrata como “Interns” a individuos que podrían ser perfectamente Junior/Intermediate, pero que requieren del trabajo y, por tanto, no les importa empezar en un puesto más bajo al habitual. Si la oferta es tentadora y, aun con el medio sueldo, puedes seguir permitiéndote el coste de la vida o simplemente no crees poder conseguir una alternativa mejor en el momento, quizás sea una opción viable a medio plazo.
      • Haz cálculos. ¿Cuántos meses son? ¿Cuánto tiempo te planteas trabajar allí? ¿Cuánto pierdes en el tiempo de prueba? Si sales ganando con la cuenta, acepta, pero si ves que vas a perder en comparación a tu anterior empleo, quizás no sea tan buena idea aceptar el puesto. Confirma todos estos datos antes de firmar el contrato.
      • Habla con amigos/compañeros de la empresa, si los tienes. Ellos te dirán su propia experiencia y podrás comparar con lo que te están ofreciendo a ti. Evidentemente la situación de cada uno puede variar, pero te permitirá tener una idea de las políticas generales. Quién sabe, ¡quizás te estén obligando a hacer más tiempo del habitual o haya alguien que haya conseguido que el período de prueba fuera a sueldo completo! Eso sí, respeta la identidad de dichas personas si usas estos conocimientos a tu favor. Se tratan de datos privados y, por tanto, esgrimir su nombre como defensa puede resultar en problemas para ellos más adelante, dependiendo de la empresa.
      • Habla con RRHH. Durante el período de negociaciones, y nuevamente antes de firmar tu contrato, puedes plantear a RRHH una reducción del tiempo de prueba o la anulación del sueldo reducido para cobrar pagas completas en este período. Estas normas suelen ser flexibles y negociables por lo que, si es lo único que te frena para aceptar la oferta, plantéate defender tu postura. La mayor parte de las veces –y en especial si ya tienes trabajo y lo que te estás planteando es cambiarlo- RRHH acabará cediendo, aunque sea levemente.

      Para acabar, sólo recordar que no porque las cosas vayan mal en España, tienes que aceptar cualquier puesto que se te ofrezca. El paro es ciertamente un problema, pero venderte a precio de rebajas no sólo no te beneficiará en el futuro, sino que puede incluso llevarte a problemas legales como hemos mencionado. Ten cuidado con lo que aceptas y, ante la duda, no te arriesgues.


      Como es habitual en el blog, todos estos ejemplos hablan desde la experiencia propia o de fuentes de confianza, no deseando en ningún caso calumniar identidades o compañías concretas. Por tanto, cualquier similitud con éstas es pura coincidencia 😉

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Brainstorming

07 Brainstorming

Una de las primeras fases de desarrollo a la hora de crear un juego, y una vez hemos conseguido a nuestro equipo, es el Brainstorming. Esta técnica creada por Álex Osborn se basa en la premisa de que “Es más fácil domar una idea salvaje que crear una nueva”; lo que se traduce en que, generalmente, resulta más sencillo proponer ideas al azar, que en principio pueden incluso parecer estúpidas, y dotarles de un sentido que buscar una solución directa e innovadora para nuestro problema.

Dicho de otro modo, nos da a entender las bases de esta técnica, orientada a generar todo tipo de soluciones a nuestro problema, que puede ser desde cómo plantear el guión del juego hasta ideas para un nivel. En arte también se puede emplear, buscando estilos, vestimentas, ambientación… ¡todo vale si lo que buscas es encontrar una gran cantidad de soluciones para un problema!

De forma óptima, una reunión de brainstorming posee entre 5 y 12 individuos, con un coordinador que estructura y dinamiza el proceso (para no estancarnos ni comenzar a discutir), así como una plataforma donde apuntar las ideas. Esto puede ser una pizarra, un cuaderno, post-it o el ordenador, pero tenemos que hallar un modo de poder recoger toda la información obtenida, ya que resulta imposible acordarnos de todas las opciones, amén de ser una pérdida de tiempo y esfuerzo posterior. A su vez, y si tenemos tiempo, es interesante proponer un brainstorming de prueba previo al equipo para que se despeje –en especial si no tienen experiencia o la hora no acompaña, por ejemplo- sugiriéndoles que propongan ideas a retos sencillos. Algunas opciones son: “Haced una lista de objetos cuadrados en dos minutos” “¿Qué platos sabéis hacer con huevo como ingrediente principal?” “Nombrad tantos protagonistas de videojuegos como se os ocurran”

Hecho esto, empezamos la primera fase del Brainstorming. Ésta busca acumular ideas en base al problema “de verdad” que nos ocupa, y no hay límite de tiempo, aunque se recomienda descansar cada hora unos 5-10 minutos para no saturar al equipo y permitirles que se despejen. La labor del “líder de la reunión” (que suele ser el lead designer o jefe de proyecto) es imprescindible en este punto, ya que debe proponer preguntas al equipo –aquí, técnicas de creatividad como el SCAMPER o “Los 5 Por qué” son muy útiles- y asegurarse de que se cumplan las…

Cuatro reglas de oro

  • Buscamos cantidad, no calidad. Cuantas más ideas seamos capaces de general, mejor será el posible resultado final.
  • Las críticas están prohibidas en el primer brainstorming. Toda idea es aceptable –de momento- y no se deben poner filtros a la creatividad.
  • No se deben cavilar demasiado las ideas. ¿Se te ha ocurrido algo? ¡Sirve, dilo!
  • Las ideas pueden completarse entre sí. Tomar la idea de un compañero y ampliarla o modificarla sigue siendo tan válido como la “original”.

Posteriormente, agruparemos las ideas según su temática, utilidad, tiempos de desarrollo/coste o prioridad; en función de los objetivos que busquemos con la reunión y la naturaleza de nuestras necesidades. De este modo, podremos analizar cada área con más facilidad, amén de descubrir nuevas opciones derivadas de las ideas de forma más sencilla.

Una vez hecho, es el momento de aplicar el Filtro. En este momento, se dejan de crear ideas y se pasa a seleccionar las útiles -o modificar las relativamente prácticas- en base a:

– Lo que queremos crear

– Las sensaciones que quieres transmitir

– La target audience (A quién quieres orientar el juego)

– Requisitos del publisher

– Estado del mercado

– Productos similares (Qué ha funcionado, qué no y por qué)

– Aspectos obligatorios de la licencia

– La estrategia de venta [Aquí, si tenemos contactos de marketing mejor que mejor]

– Miscelánea (Soporte, recursos, presupuesto, tiempo…)

Recuerda que no has de tirar nada; lo que no empleemos se aparta –de ahí lo importante de apuntarlo todo- y puede reutilizarse para otro brainstorming o, incluso, de ideas opcionales o segundas opciones. Evidentemente, como en todo producto, existen otras variables que tenemos que tener en cuenta a la hora de escoger qué ideas son factibles o no, pero éstas dependerán de factores distintos en función de qué estemos analizando. Si buscamos, por ejemplo, encontrar ideas para nuestro nuevo rpg, quizás la función online no sea posible no porque no beneficie al juego, sino porque la programación tenga limitaciones de conocimientos, tiempo o recursos. De la misma manera, un entorno abierto puede resultar plausible en términos de tecnología y talento, pero si orientamos el juego para móviles, es posible que suponga una carga excesiva de datos y resulte inviable. Todo depende de las circunstancias concretas del proyecto.

Finalmente, recuerda no perder nunca el foco. Todas las ideas valen, pero hay que dirigir el proceso hacia el tipo de producto que queremos hacer. Al fin y al cabo, el tiempo que el equipo esté dedicando al brainstorming es tiempo en el que no se está generando contenido, así que tenemos un tiempo límite. Centra tus recursos en obtener la idea que estás buscando y busca que el equipo no se vaya por las ramas hasta que eso esté hecho y empaquetado. Después podéis hablar de lo curiosas que serían otras funciones menos plausibles… en la hora del café.

¡Seguid diseñando!

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Lucha contra el Paro: Estrategias, equipo y pociones varias

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Dependiendo de cómo te lo plantees, el paro puede ser tanto una época de cambio de perspectiva y crecimiento personal como uno de los peores monstruos que puede afectar tu salud; mental y físicamente. Aunque, en esencia, todo depende de cómo te plantees este tiempo sin trabajo, en ocasiones no puede evitarse llegar a un punto alto de negatividad, que inevitablemente tenderá a afectar a los que nos rodean y a nosotros mismos a corto y medio plazo.

Por ello, hemos decidido dejar la parte más importante de la búsqueda de empleo para el final.

Mantener un buen ánimo durante el proceso de búsqueda de empleo NO ES OPCIONAL. No se trata de ser feliz y sentirse satisfecho con cómo se está en ese momento (evidentemente todos queremos trabajar, ya que para eso hemos estado dedicándole tiempo a la carrera y en ocasiones nuestra familia necesita los ingresos) sino de plantearse que una mala actitud puede resultar clave en el cómo, cuándo, por qué y con quién acabamos nuestro período de desempleo.

Como hemos comentado, acabar con la negatividad depende, en un 99,9% de nosotros mismos. Aunque tengamos amigos, familia o incluso ayuda profesional para apoyarnos en estos combates, la decisión de salir del agujero será lo que nos permita hacerlo de verdad. Aún así, desde GameDesignReflectios queremos proponerte algunos pequeños trucos que pueden servirte para aligerar la carga y facilitar el proceso. Puedes realizarlos todos, alguno o con los que te sientas más cómodo, ya que recuerda: Lo importante eres tú. Combínalos como quieras, busca compañía para no hacerlos en solitario o incluso inventa tus propias opciones a partir de la lista. ¡Todo vale!

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No dejes de hacer las cosas que te gustan

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Estar en el paro significa tener que buscar empleo. Esa verdad es tan obvia como que no podemos, físicamente, estar las 24 horas del día en internet echando cv, haciendo contactos o mejorando nuestro perfil profesional. Así pues, para que nos cundan esas horas de trabajo que le dedicamos al día, necesitamos refrescar la mente y mantenerla activa. Sal a pasear, al bar de la esquina, lee o ponte a ver la nueva temporada de esa serie que tanto te gusta. Castigarnos sin disfrutar de lo que nos hace felices no sólo baja nuestros niveles de serotonina –empeorando nuestro humor y debilitando nuestro sistema inmunitario- sino que empeora sustancialmente la productividad cuando toca trabajar.

Si además tienes un grupo habitual de amigos, evita la tentación de alejarte de ellos porque “tienes que trabajar”, “te sientes culpable por no estar haciendo cosas útiles” o excusas del estilo. Estar en el paro NO significa recluirse en un rincón de casa. De hecho, para los puestos creativos es extremadamente importante mantener un flujo constante de ideas (y no hablamos sólo con vistas a realizar proyectos propios, sino a estar preparados para una entrevista o una prueba) por lo que relacionarte con otras personas es tan entretenido como beneficioso para que este río de opiniones no se seque. Existen términos medios muy asequibles entre pasarnos el día fuera de parranda y convertirnos en eremitas delante del pc, de manera que intenta sacar, al menos, una hora para relacionarte con los que te rodean y aprecian –¡a las malas, los tiempos de comida sirven!- y no olvides que aquellos que te quieren también lo pasan mal si no eres feliz.

Como último recurso, si no lo haces por ti, piensa en su beneficio a la hora de cuidarte un poco y aliviar tu carga.

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Mens sana in Corpore sano

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Esta frase no puede ser más acertada cuando buscamos encontrarnos en forma no sólo para enfrentarnos al paro, sino en nuestra vida general. Además de resultar muy positivo para el cuerpo, realizar ejercicio al menos dos veces a la semana y mantener una buena alimentación determinará en gran medida lo fresca que esté nuestra mente a la hora de trabajar. Las actividad física no sólo nos distrae de los problemas, sino que nos ayuda a encauzar posibles sentimientos negativos (como rabia, culpa e impotencia) descargándolos en forma de energía y esfuerzo.

¿Hay deportes mejores que otros? Depende. Si lo que queremos es desahogarnos, probablemente la natación o atletismo sean nuestras mejores opciones. Si queremos aprovechar para pasarlo bien en grupo; el baloncesto, fútbol o cualquier opción en equipo nos ayudará a mejorar nuestro estado físico a la vez que nos entretenemos con gente de nuestra edad. ¿Buscas algo más relajado? El pilates, yoga o tai chi han demostrado ser excelentes métodos para calmar la mente y el cuerpo, por no decir que mejora la flexibilidad y fortalece los músculos de la espalda que tanto sufren al estar durante horas delante del pc. Si tu estado económico no te permite salir de casa, también existen guías en internet y videotutoriales en youtube sobre cómo realizar sencillos ejercicios en tu propia habitación, ¡así que no hay excusas para no moverse!

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Haz algo diferente cada día

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Un problema típico durante el paro es el paso del tiempo sin que nos demos cuenta. Para cuando queremos fijarnos, quizás haya transcurrido un mes desde la última vez que hicimos algo “últil” –entiéndase, que afectase a nuestro estado laboral- lo cual no sólo tiende a deprimir aún más, sino que encima no somos conscientes de que dicho período ha transcurrido hasta que vemos el calendario. Para evitar esto, la mejor opción es llevar un horario de tareas, planteándonos distintos días de la semana para trabajar de alguna manera en las posibilidades laborales de las que disponemos y realizar nuestros pequeños proyectos. No es necesario que pongamos el despertador todos los días a las 6 como si fuésemos a levantarnos para trabajar (ya que, seamos realistas, a nadie le gusta madrugar y probablemente no tengamos tanto trabajo por hacer) pero si estás realizando mods, juegos personales y demás, plantéatelo como una buena opción con vistas a un simulacro de empleo real. Si te sientes más cómodo trabajando por la tarde, pon una alarma y convéncete a ti mismo para trabajar hasta que suene de nuevo –al cabo de 2, 4 o las horas que prefieras – apagando el móvil y cerrando las redes sociales hasta entonces. ¡Si no inviertes en ti mismo, nadie lo hará por ti!

Estar desempleado también es un momento óptimo para empezar cursos y cultivar o mejorar tus aptitudes. Existen páginas gratuitas como MiríadaX.com que ofrecen cursos increíblemente variados, amén de que, gracias a las nuevas tecnologías, trastear con los principales motores de desarrollo y aprender a hacer tus propios niveles es más fácil y asequible que nunca. Ojea tutoriales en youtube, pregunta en los foros oficiales -¡sí, allí también hay códigos de ejemplo y profesionales que pueden ayudarte!- y prepárate para ser un mejor candidato la próxima vez. De este modo, mejorarás tu perfil no sólo con títulos extra, sino con ejemplos palpables de tu habilidad.

Los hobbies son otro método alternativo que te ayudará a la hora de mantener la mente y el cuerpo ocupados. ¿Sabías que se ha comprobado que el ganchillo es un excelente remedio contra la depresión? El miniaturismo, pintar, escribir y, en verdad, cualquier cosa que te divierta –incluido jugar a videojuegos- son tareas que en inicio siempre resultan tediosas, pero pueden ayudarte en un día de aburrimiento absoluto o en jornadas que preferirías pasar tumbado en la cama lamentándote por tu suerte. ¡No dejes que gane el tedio y utiliza todo lo que te haga feliz para moverte ese día!

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Premia cada pequeña lucha

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Uno de los errores más frecuentes cuando realizamos una entrevista o una prueba es comerse la cabeza hasta que sabemos el resultado. Esto implica, aproximadamente, entre dos semanas y un mes (por no decir más, si la empresa no se molesta en respondernos) de “¿Me habrán llamado y no lo he visto?” “¿En qué pude fallar?” “¿Y si tengo la bandeja llena y por eso no me ha llegado su correo?” y otras muchas preguntas que sólo aumentarán nuestra ansiedad y harán más intensa la caída en caso de no ser el candidato escogido. Por tanto, cuando hayas terminado una parte del proceso y no sepas si va a continuar o no, prémiate por tu esfuerzo y OLVÍDATE DEL TEMA.

Como bien decía uno de mis profesores en la universidad: “Carcomerte por algo que no está en tu mano hasta que sepas el resultado no va a servirte de nada. Utiliza el esfuerzo que emplearías en darle vueltas para estar doblemente preparado en la siguiente prueba.”, así que airéate, sal y date un pequeño capricho en forma de helado, un buen café bombón o cualquier pequeño detalle que puedas repetir fácilmente la próxima vez. De este modo, cuando realices un test no sólo tendrás la motivación de estar optando a un puesto de trabajo, sino de saber que luego podrás tener tu merecido momento de placer.

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Si todo falla, plantéate buscar ayuda profesional

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Si, pese a todos los intentos anteriores, sientes que estás entrando en “algo más que tristeza” por tu situación personal, no descartes consultar con un médico. Hay muchos casos de depresión por desempleo y no es nada de lo que haya que avergonzarse, especialmente si no eres el único al que afecta tu situación personal. ¿Qué te hace sentir mal? ¿Por qué? Háblalo con la gente que te sea de confianza y, si aún así crees que no es suficiente o que puede haber algún problema subyacente, consúltalo con un psicólogo o tu médico de cabecera. En ocasiones, un problema que sólo debería afectarnos a nivel profesional puede acabar infectando otras partes importantes de nuestra vida, convirtiéndose en un peligro físico y mental.

Así pues, si consideras que tu “apatía” ha podido convertirse en una enfermedad o ha empezado a afectarte gravemente en cómo te relacionas con tu entorno o contigo mismo, buscar ayuda de un médico puede ser la opción que buscas. El miedo, la inseguridad y la tristeza son perfectamente normales durante el proceso de búsqueda de empleo y, en muchas ocasiones, traen algo mejor que lo que dejan atrás. Intenta ver el vaso medio lleno –sí, falta la otra mitad de agua, pero al menos no te morirás de sed- no te encierres en tus miserias y plantéatelo como un momento no sólo para hacer todo lo que en su día no pudiste por tiempo o compromisos, sino para aprender y disfrutar de los tuyos.

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En pocas palabras: HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL. Simplemente no podemos esperar que el viaje por dentro del mismo sea igual de corto o esté tan iluminado como el de los demás. Con paciencia y continuando el avance, algún día acabarás viendo el otro lado y, cuando transcurra algo más de tiempo, quizás incluso te plantees ese momento como “los días que aprendiste a encender tu propia antorcha con una cerilla mojada”, pudiéndote sentir doblemente orgulloso de ti mismo y el viaje que realizaste.

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Alternativas de trabajo para un Diseñador

 

Pongamos que no hemos tenido suerte con las grandes compañías o que no queremos ser un “eslabón más de la cadena”, sino probar trabajos diferentes o una perspectiva alternativa del diseño. ¿Qué posibilidades tenemos?

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Innovación: Gamificación y Serious Games

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El mundo de los videojuegos ha evolucionado a paso de gigante en estos últimos años, desarrollándose no sólo a nivel técnico sino psicológico, lo que es una muy buena noticia para los diseñadores. Hasta hace muy pocos años, términos como la Gamificación y los Serious Games eran prácticamente desconocidos – y en algunos países todavía están empezando a florecer- suponiendo un importante nicho para los jóvenes diseñadores con conocimientos o experiencia en los mismos. Una buena opción, por tanto, si estás especialmente interesado en cómo afectan los juegos a la mente de los usuarios, es empezar proyectos relacionados con estos dos subgéneros de Game Design, ya que en lugares como Estados Unidos ya se han convertido en todo un boom y resultan muy llamativos a nivel social, lo que puede proporcionarnos publicidad de forma relativamente simple con vistas tanto a promocionarnos como a ayudar a los demás desinteresadamente.

  • Serious Games: Como su nombre indica, tienen un objetivo más allá de entretener, pudiendo éste estar relacionado con temas tan diversos como mejorar la salud, ayudar al aprendizaje, informar sobre novedades en algún sector o impactar emocionalmente al usuario. Aunque mayor parte de ellos requieren de una consola o pc para ser experimentados, nuevas tecnologías como el VR, los móviles, la ropa inteligente o el uso de Arduinos amplían notablemente la variedad de conocimientos que pueden emplearse para realizar el título. Páginas como http://www.onseriousgames.com/ (en inglés) recopilan un amplio compendio de novedades en el sector y títulos de ejemplo, muchos de ellos creados con software libre u obtenible mediante licencias de estudiante.
  • Gamificación: Podría considerarse el contrario de los Serious Games, ya que tienen como objetivo hacer entretenido tareas o procesos en origen tediosos, como trabajar, hacer ejercicio, realizar terapias o mejorar la productividad. La gamificación (o ludificación en español) utiliza las bases del diseño para cambiar la perspectiva que el usuario tiene de una actividad concreta, mejorando su experiencia mediante la inclusión de mecánicas sencillas como sistemas de esfuerzo-recompensa, una representación visual y comparable de su “puntuación” –lo que deriva en una posible competitividad con los compañeros para mejorar la ejecución de las tareas- o la posibilidad de compartir los avances vía redes sociales.

Existen muchas propuestas originales de Gamificación hoy en día que se han, incluso, incluido a pie de calle con una asombrosa buena acogida, como la famosa escalera-piano a la entrada del metro o un arcade-papelera que nos motiva al reciclar. Podéis encontrar estas curiosas propuestas y algunas asombrosas ideas más en http://www.thefuntheory.com/ (en inglés también).

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Vuelta a los orígenes: Juegos de mesa

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Además de las opciones fuera de la caja, los diseñadores también tienen interesantes perspectivas laborales en los juegos tradicionales. Utilizando los conocimientos de diseño, y si tenemos experiencia como máster o jugador aún mejor, estos profesionales son capaces de realizar juegos de mesa, rol o interpretación de temáticas diversas, que además suponen una valoración muy positiva con vistas a obtener empleo en una empresa a posteriori, ya que no sólo dejan ver que posees una inventiva más allá de los videojuegos, sino de que eres capaz de empezar y terminar un proyecto que requiere esfuerzo y creatividad.

Como en los anteriores, también hay una amplia variedad de posibilidades en este campo, ya que el número de materiales (fichas, tablero, cartas, los propios jugadores, un libro de reglas, miniaturas, dados…) y el tiempo de juego están a disposición del creador para combinarlos como quieran; tan sólo necesitas una idea y empezar a darle forma. Si además tienes algún conocido que tenga experiencia en estos juegos, tendrás la ventaja doble de estar realizando un trabajo en equipo, con la motivación extra que ello supone y el conocimiento de que será más completo que si lo hicieras solo. Por si esto fuera poco, ¡puedes pedirle a tus propios amigos que sean los tester! Realiza algunas partidas de prueba y ajusta el juego en función del feedback, ya que será bastante parecido al que te pudiera otorgar el público al que va dirigida tu creación.

A nivel técnico, un juego de mesa/cartas/rol también puede resultar una muy buena opción para principiantes por sus pocas limitaciones: No necesitas saber programar ni un grafismo estupendo (si lo es, mejor, pero juegos como “Sí, señor oscuro” o “Munchkin” se han hecho populares con un nivel de arte asequible) así que el interés radica en las mecánicas y la jugabilidad que propongas al usuario. Si aún así quieres un apartado visual espectacular, siempre puedes ponerte en contacto con algún freelance o consultar páginas como deviantart o tumblr, en donde puedes comunicarte con el artista directamente y proponerle tu proyecto.

¡Y recuerda siempre que todos los miembros de tu equipo firmen una cláusula de confidencialidad! Algunos proyectos muy prometedores se han ido al traste por problemas internos que han derivado en un filtrado de información, fuga de cerebros o, peor aún, problemas legales por el uso de material no original. Aunque trabajes con amigos, ¡cúbrete las espaldas! El esfuerzo de firmar estos papeles es mínimo y puede ahorrarte muchos disgustos en el futuro.

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¿Te gusta escribir? Prueba con la prensa

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Si además de diseñar tienes habilidad para redactar y estás al día de las novedades del sector, buscar oportunidades con tus publicaciones puede ser una muy buena opción. Gracias a internet, las pequeñas compañías de prensa tienen vacantes para redactor al menos una vez al año, así que ojea por las redes sociales y pronto encontrarás alguna oferta a la que puedas echar el CV. Generalmente no tienen muchos requisitos (a menos que optes a prensa escrita o grupos importantes de divulgación) y, con suerte, el puesto quizás sea remunerado, dependiendo del tipo de compañía y si tiene ánimo de lucro.

Otra buena opción es crear un blog – ¡como éste! – para ayudar a otros diseñadores o compartir tus opiniones acerca de juegos, la industria o el desarrollo de algún proyecto. Aunque es raro que alcances a un gran número de personas al principio, te servirá para no oxidarte, compartir conocimientos y, claro está, echar una mano a los diseñadores que tengan menos experiencia que tú o estén buscando una opinión distinta.

Si lo tuyo es escribir a gran escala, hoy en día también existen muchas opciones de autopublicación digital o en papel, así que un libro –si se te da bien la narrativa, tienes tiempo e inspiración- puede suponer un inicio importante de tu carrera. A nivel de diseño de juego dejará claro que sabes crear mundos interesantes y completos, así como tu constancia y calidad narrativa. ¡Y no necesitas ningún software concreto, así que depende exclusivamente de tu habilidad y motivación! Evidentemente, una publicación física a gran escala siempre es lo deseable, pero a veces no se consigue un editor o ni siquiera sabemos cómo buscarlo, de manera que la publicación en internet se salta este paso promocionándonos automáticamente. ¡Así de fácil!

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Mods y juegos indie ¡Empieza tu propio proyecto!

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La opción más próxima al trabajo en una gran empresa y la que más puertas nos abrirá con vistas a experiencia laboral obtenida en el CV. Casi todas las grandes compañías que han lanzado juegos que soportan mods ven con muy buenos ojos –e incluso ponen como requisito- que sus diseñadores conozcan y hayan generado contenido “por sí mismos” (sin la motivación de una remuneración) de sus títulos, ya que esto demuestra su compromiso con el juego y el interés en trabajar en uno similar. Por tanto, si apuntas alto, utilizar steam y otras plataformas para acceder a los kits de desarrollo y crear tus propias aventuras dentro de estos universos puede suponer un gran paso en tu carrera, amén de un entretenimiento que dará sus frutos de jugabilidad en tu propia partida. Por si esto fuera poco, el feedback de tus usuarios te permitirá acostumbrarte a recibir todo tipo de críticas –no siempre positivas- y a perfeccionar las creaciones sabiendo qué le gusta a la gente y qué no, tanto para otros mods como para tu estilo de diseño en general.

Los juegos propios, incluso aunque sean test o demos, son otras de las cartas de presentación por excelencia, en especial si consigues su edición vía greenlight (steam), Android o IPhone. Algunas páginas web también permiten que indies suban sus propios proyectos de forma gratuita para que los usuarios los prueben y valoren y, por si esto fuera poco, en caso de que lo que estés buscando sea un equipo de desarrollo en sí y no sepas dónde encontrarlo, ¡dominios como http://www.indiecg.com/ nos permiten hallar personas con nuestras mismas inquietudes para conseguirlo!

Si quieres más información sobre esta página, te recomiendo que ojees la entrevista que realizamos hace apenas un mes con su creador en Game Design Reflections (¡Sección de entrevistas!), donde encontrarás toda la información referente a cómo encontrar proyectos o equipo, requisitos o el objetivo sin ánimo de lucro de sus creadores. ¡Incluso existen partners dedicados a promocionar los títulos!

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Como habéis visto, las posibilidades son amplias, así que no desesperéis si no encontráis trabajo exactamente de lo que buscáis. Con una mentalidad abierta y un adecuado trabajo, ¡podemos triunfar en la industria igualmente!

¡Mucha suerte y seguid diseñando!

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Afrontando el bis a bis: Supera la entrevista de trabajo

¡Felicidades! La empresa a la que optabas se ha interesado en tu perfil, has superado la posible prueba inicial y el encargado de RRHH quiere concertar una entrevista pero, ¿cómo podemos asegurarnos de que llegue a buen puerto?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que una entrevista, se realice por el método que se realice (skype o presencial) sigue las mismas pautas a nivel de apariencia, buenas costumbres y formas de estar. Todos hemos oído hablar del típico “si es vía webcam, vístete bien únicamente en la parte de arriba, que es lo que va a verse” pero, ¿de verdad queremos arriesgarnos a tener que levantarnos en un momento dado y que se vean los pantalones de chandal? Tómatelo como si estuvieras cara a cara con el entrevistador y tu propia apariencia de profesional se ensalzará desde el minuto uno. ¡No cuesta nada y nos guardamos las espaldas ante imprevistos!

Aun así, sí es cierto que la mayor parte de las entrevistas suelen ser por skype, ya que las empresas no siempre están en el lugar de residencia de los candidatos y también resulta más cómodo para los entrevistadores. En cuanto al número, existe de todo (y depende estrictamente de la empresa y el puesto al que optes) de forma que tan pronto podrás encontrarte únicamente con el encargado de RRHH como con todo el equipo líder del proyecto -lead designer, productor, director del proyecto, RRHH y tu superior inmediato si eres elegido- o que éstos vayan “entrando y saliendo” del cuarto donde se realice la entrevista, analizando tu perfil en lo que a su parte del proyecto respecta e incluso proponiéndote pequeñas pruebas en el momento para corroborar tus habilidades, aunque ya hayas hecho una test de nivel previamente. Lo más importante en estos casos es relajarse, saludar siempre con educación y levantarnos para hacerlo si la entrevista es presencial, ya que de lo contrario parecerá que no mostramos el respeto suficiente por nuestros interlocutores. Apuntar los nombres de los profesionales que han participado en el proceso también es una buena práctica, siendo recomendable remitirles un correo de agradecimiento a posteriori, independientemente de los resultados de la entrevista y antes de saber su decisión. Demostrará tu profesionalidad y buenas maneras, lo que siempre es un punto a favor.

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Hablemos ahora del aspecto e información que, directa o indirectamente, damos sobre nosotros en las entrevistas.

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Ropa. ¿Formal o informal?

La regla de oro en estos casos es que el traje nunca es una elección incorrecta. En el caso de las mujeres, es recomendable evitar las faldas o los escotes pronunciados, así como no abusar del maquillaje. Al fin y al cabo estamos en un puesto de trabajo, no una cita o de fiesta, así que el aspecto que buscamos es de profesional, para lo cual no nos favorece enseñar demasiado porque, entre otras cosas, puede distraer de lo primordial: Nuestras habilidades y valía como candidato. Este mismo razonamiento se aplica a los colgantes, pendientes y peinado.

No buscamos disfrazarnos, sino mostrar seriedad e implicación con el puesto. Si cuando entremos a trabajar nuestro aspecto difiere en exceso del que llevábamos el día de la entrevista, la empresa se sentirá engañada con nosotros, así que hay que tratar de vestir lo más formal posible sin olvidar nuestro estilo propio. Es cierto que en algunas empresas se valora más la espontaneidad y, en el día a día, la mayor parte de los diseñadores van con pantalones vaqueros a trabajar, pero se debe intentar no “presumir” en exceso de nuestros gustos con camisetas, abalorios y demás. Recordad siempre que nos vendemos como producto con vistas a trabajar, no a hacer amigos o salir al bar de la esquina. ¡Priorizad demostrar -incluso visualmente- que sois el profesional que están buscando!

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Postura corporal y lenguaje no verbal

Cuando estamos en una entrevista no sólo contestamos a las preguntas mediante nuestras palabras, sino con la posición que adoptamos y nuestras expresiones durante la prueba. Gestos tan aparentemente simples como mantenerse erguido, mover las manos al expresarnos en vez de esconderlas y asentir de tanto en cuando si el interlocutor habla son cruciales a la hora de causar una impresión adecuada, por lo que se deben tenerse en cuenta. Recostarnos hacia atrás, por ejemplo, puede denotar desgana, aburrimiento y nos aleja empáticamente de nuestro conversador, mientras que si escogemos una postura similar a la suya (que será casi siempre derecha en la silla o ligeramente inclinada hacia nosotros) mejoraremos sustancialmente nuestro lenguaje no-verbal. Otra buena costumbre es hacernos a realizar un buen estrechado de manos, ni muy firme ni muy débil, que asegure una primera impresión segura de nosotros mismos y de confianza.

Además de estos, alzarnos cada vez que un interlocutor se presenta y esperar a que él se siente y nos indique imitarle para acompañarle son otros pequeños detalles muy positivos, amén de mirarle al rostro al hablar, sonreír e intentar parecer relajados, sin titubear y controlando ciertos gestos compulsivos frecuentes cuando estamos nerviosos, como pueden ser morderse las uñas, tocarse en exceso el pelo o moverse en el asiento.

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Entorno ¡Cuidado a lo que se ve y escucha!

¿No os ha pasado alguna vez estar jugando y que alguien irrumpa en la habitación de vuestro amigo, interrumpiendo la conversación? Imaginaos la misma escena en una entrevista. No hay nada peor que distraer al interlocutor de lo que debe ser el centro de atención: Nosotros. Por tanto, si vivimos con alguien, debemos avisar de alguna manera de que estamos ocupados y no podemos ser interrumpidos de forma alguna previamente, ya que la empresa, al pactar una cita -y nosotros confirmarla- presupone, que estamos libres para prestarles toda nuestra atención. El equivalente con las mascotas (a los entrevistadores no les interesa nuestra pareja de periquitos, por muy encantadora que sea) y una ventana abierta o que deje visible el exterior son elementos potencialmente igual de peligrosos, por lo que lo óptimo siempre será colocarnos en una silla de trabajo con un fondo liso detrás, como una pared en blanco.

Otros elementos como las banderas de equipos, pósters y artilugios varios en el marco de la imagen deben evitarse también; no sólo para respetar los posibles gustos contrarios de los entrevistadores, sino porque nuevamente no da aspecto de profesional, sino de “zona de ocio” de la casa. Aunque sea durante la prueba, quita todos aquellos elementos que exhiban tus gustos personales más allá del color de la pintura o elección de títulos de la estantería.

Para acabar, un punto evidente pero esencial: Limpieza. Ninguna empresa quiere ver a su trabajador tan feliz charlando de sus habilidades mientras parece que se le come la roña de su habitación. Esto incluye ropa sucia en una esquina, ropa limpia sin guardar en otra o la cama sin hacer; todo importa. Demuestra que eres una persona de confianza y seria en el día a día y tu mensaje calará con mayor facilidad.

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Distracciones

De la misma forma que el entorno puede distraer a los interlocutores, existen elementos alrededor de la “zona de entrevista” que pueden afectar a nuestra propia atención en un momento dado. ¿Has recordado poner tu estado en “no disponible” en skype? ¿Y de apagar el móvil? ¿Has cerrado sesión en facebook, twitter y otras redes sociales? ¿Tienes algo a mano que pueda ser tentador para tus sentidos? (Véase comida, algo con lo que jugueteas con los dedos cuando charlas habitualmente o incluso algún muñeco). Si es así, aparta todo lo que pueda captar tu atención durante la entrevista y apaga cualquier elemento electrónico que pueda sonar o hacer ruido de tu alrededor. No hay problema por tener algo de agua a mano -de hecho, es recomendable- pero nada más. La mesa debe tener lo justo y necesario, como veremos en el siguiente punto. ¡Si no va a ser útil para la entrevista, no queremos saber nada de ello por el momento!

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Ten todo a mano, ¡aunque no haga falta!

Igual que en el colegio resultaba terrible haber hecho los deberes y recordar haber olvidado el cuaderno cuando el profesor te preguntaba, en una entrevista puede resultar fatal no tener una copia de nuestros trabajos, CV y demás en caso de necesidad. Recuerda llevar siempre un pendrive con tus datos esenciales y el currículum impreso a la prueba -y en caso de que sea online, tenlos a mano en el pc- ya que no sólo estaremos dando muestras de que somos precavidos y vamos “con los deberes hechos”, sino que además nos hemos preparado a conciencia sobre los posibles problemas que pueden sucederse durante la prueba.

Es también una buena costumbre llevar un cuadernillo para apuntar datos, tanto de los entrevistadores (nombres y posición) como del trabajo en sí y las posibles preguntas que nos vayan surgiendo. Al contrario de lo que pueda parecer, esto da una buena impresión ¡y probablemente verás a tus interlocutores haciendo lo mismo! No te cortes y aprovecha la entrevista para corroborar que te interesa el puesto tanto como a ellos que estés en él.

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Para acabar, preguntas concretas. ¡Trata de preparar la respuesta de todas o, al menos, de que te suenen la mayoría y sepas improvisar para ellas! La mayor parte de los éxitos en la búsqueda de empleo vienen de mano de la previsión y la buena actitud, no de la suerte, así que familiarízate con las cuestiones más frecuentes como lo harías en un examen de la universidad y será mucho más difícil que te quedes en blanco o titubees a la hora de la verdad.

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Sobre nosotros. ¿Quiénes somos y qué podemos ofrecer?

Háblame sobre ti.

Defínete con tres adjetivos y justifícalos.

¿Cuáles son tus tres mayores defectos?

¿En qué áreas crees que necesitarías mejorar?

¿Por qué elegiste tus estudios?

¿Qué haces en tu tiempo libre?

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Por qué esas y no otras?

¿Qué haces para mejorar tus habilidades en el tiempo libre?

¿Cuáles son tus mayores defectos?

¿Cómo te ves de aquí a cinco años?

¿Qué dicen tus compañeros de trabajo sobre ti?

¿Cuáles son las habilidades que consideras ideales para este puesto?

¿Qué haces cuando tienes problemas para solucionar un inconveniente?

¿Qué dinámica de trabajo utilizas?

¿Qué haces cuando te sientes desbordado o tienes un tiempo muy limitado?

¿Te sientes incómodo trabajando con algún tipo de compañero?

¿Qué criterios utilizarías para delegar tareas en un proyecto?

Este es el punto de partida habitual de la mayor parte de las entrevistas. Aunque buscan, en parte, que nos sintamos cómodos y nos abramos al interlocutor, hay que ser consecuente con las respuestas, ya que muchas otorgan información importante sobre nuestra forma de ser. ¿Aprendemos de nuestros errores? ¿Somos conscientes de nuestros puntos débiles y estamos dispuestos a solucionarlos? Intenta, ante todo, ser positivo y demostrar tu espíritu de autocrítica, respondiendo de forma lo más sincera posible sin extenderte en exceso.

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Preguntas privadas. ¡No estás obligado a responderlas ni el entrevistador debería preguntarlas!

¿Dónde naciste? (Tú o cualquier miembro de tu familia)

¿Cuál es tu estado civil?

¿Qué edad tienes?

¿Tienes intención de quedarte embarazada o formar una familia?

¿Tienes algún problema de salud?

¿Tomas medicamentos?

¿Has tenido alguna operación recientemente?

¿Tienes alguna minusvalía o discapacidad?

¿Cuáles son tus creencias religiosas?

¿Perteneces a alguna organización o partido político?

¿Qué orientación sexual tienes?

¿Has sido arrestado en alguna ocasión?

Algunas empresas inquieren en determinadas cuestiones que rozan la ilegalidad (por no decir que la atraviesan a machete) en términos de preguntas personales. Siempre que te ocurra algo así, mantén la calma y evita un conflicto abierto, ya que en la mayoría de los casos el trance puede evitarse con un educado “no considero que esta cuestión esté relacionada con el puesto ni con mis aptitudes como candidato”. Si el entrevistador insiste, siempre puedes indicarle que estás en tu derecho de no responder y, a título personal, recomiendo que te replantees cuánto necesitas el puesto. Un trabajador tiene unos derechos, tanto como profesional como persona, y ninguna empresa que se precie debería poner los intereses de la misma por encima de la intimidad de sus trabajadores.

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La empresa y el puesto. ¿Cuánto sabemos y cuál es nuestro valor como candidatos?

¿Qué crees que te hace el mejor candidato?

¿Por qué quieres trabajar con nosotros?

¿Qué es lo que más te atrae del puesto?

¿De ser seleccionado, dónde te verías en cinco años en la empresa?

¿Cuáles son tus expectativas económicas?

¿Qué experiencia tienes en puestos similares?

¿Has probado alguno de nuestros juegos? ¿Qué te parecen?

¿Has jugado a títulos similares a los que desarrollarías?

¿Qué opinas de X mecánica recurrente?

¿Cuándo podrías empezar a trabajar, de ser seleccionado?

¿Y si a mitad de proyecto otra empresa se siente interesada por ti? ¿Cambiarías?

¿Estás participando en algún otro proceso de selección?

Quizás el punto que más gente olvida: Estamos optando a una empresa con un bagaje y políticas concretas, la mayor parte accesibles en su propia página web o mediante contactos que podamos poseer. ¿Qué se valora a nivel interno? ¿Qué mecánicas o jugabilidades son habituales en sus títulos? No hay nada mejor que utilizar ejemplos de otros juegos de la compañía para ilustrar nuestros ejemplos, ya que ello dará la certeza de que vamos a la entrevista con los deberes hechos. Si nos es posible, es doblemente beneficioso que probemos tantos títulos de su marca como podamos, ya que nos darán una idea como diseñadores de qué puntos valoran por encima de los demás. Algunas compañías incluso tienen un lema -que aparece en su página oficial- y nos dará una idea clara de las prioridades de nuestros superiores. ¡Investiga todo lo posible antes de la entrevista y bordarás esta sección, ganando muchos puntos a tu favor para ser seleccionado!

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Historial y experiencia

¿Por qué quieres cambiar de empresa?

¿Por qué dejaste tu último trabajo?

¿Qué experiencia tienes en relación con tu último trabajo?

¿Has discutido alguna vez con un superior? ¿Qué ocurrió?

¿Te sientes cómodo trabajando en equipo?

¿Cómo conseguiste tu último empleo?

¿Qué tal fuiste tratado en tu último empleo?

¿Por qué te contentaste con un trabajo no-remunerado en X ocasión?

Pareces demasiado capacitado para este puesto, ¿no crees que deberías buscar algo mejor?

Ponme un ejemplo donde hayas tenido que lidiar con un conflicto en el trabajo.

¿Por qué X trabajo en el que participaste se interrumpió?

Imagina que presentas una idea en la que llevas trabajando bastante tiempo y es flagrantemente denegada por tu superior. ¿Cómo reaccionarías?

¿Alguna vez has trabajado horas extra? ¿Cómo fue la experiencia?

¿Cuáles son tus mayores logros profesionales?

¿Podrías decirme un gran error que hayas cometido a nivel profesional?

¿Cómo haces frente a las tareas que te aburren o disgustan?

Para esta clase de cuestiones existe una regla de oro inquebrantable: NUNCA se debe hablar negativamente o con desprecio de compañeros, superiores, proyectos o empresas en las que hayamos participado. Aunque estuviésemos trabajando en un título que se interrumpiera en el último momento porque X nos abandonó, algún compañero nos hiciese una jugada en el trabajo o nuestro superior nos menospreciase, NO debemos criticarles abiertamente ni dar nombres. De todas las situaciones se aprende algo positivo, así que centra tus comentarios en éstos, aunque resulte difícil. Comentar que “hubo inconvenientes internos que no se pudieron solucionar pese a la buena predisposición de muchos implicados, lo que impidió que el título concluyese su desarrollo a pesar del ambiente de trabajo y multitud de lecciones aprendidas”, incluyéndote, es mucho mejor que bufar un “Mengano no trabajaba y nos hartamos de que hiciera de lamprea, así que abandonamos el proyecto” y, definitivamente, da una mejor apariencia de nosotros mismos y de la perspectiva que tenemos al trabajar durante las dificultades.

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¿Tiene alguna pregunta para mí?

¿Cuáles son las oportunidades de formación complementarias?

¿Quién será mi supervisor si resulto elegido?

¿Cuáles son los objetivos a corto y medio plazo del puesto? 

¿Cuáles son los criterios de evaluación de la eficiencia de los empleados?

¿Cuáles serían mis principales tareas, de ser escogido?

¿Cuáles son las posibilidades de promoción?

¿Cuál es la siguiente fase del proceso de selección?

¿Cuántas personas forman el departamento en el que trabajaría?

¿Cuál es su estilo de comunicación y trabajo con el equipo?

¿Cuáles son los valores principales de la empresa?

¡Sí! La respuesta siempre debe de ser afirmativa, ya que dará a entender al entrevistador no sólo que hemos hecho los deberes con respecto a nuestras inquietudes y las partes no especificadas del contrato, sino que además hemos atendido en la entrevista y tenemos inquietudes con respecto al puesto. Ten en cuenta que este NO es el momento para hablar del sueldo, ya que, primero, suele indicarse en la propia oferta y, segundo, no existe mucho margen de negociación en días libres, horas extras y remuneración, especialmente cuando estamos empezando. Aguarda a que te confirmen que eres la elección del equipo de RRHH para pasar a este punto y no lo saques a colación a menos que te sea la otra parte la que te pregunte directamente por ella.

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Para cualquier duda extra recordad que podéis contactar conmigo vía redes sociales y en la sección de comentarios.

¡Seguid diseñando!